"Desde mi punto de vista –y esto puede ser algo profético y paradójico a la vez– Estados Unidos está mucho peor que América Latina. Porque Estados Unidos tiene una solución, pero en mi opinión, es una mala solución, tanto para ellos como para el mundo en general. En cambio, en América Latina no hay soluciones, sólo problemas; pero por más doloroso que sea, es mejor tener problemas que tener una mala solución para el futuro de la historia."

Ignácio Ellacuría


O que iremos fazer hoje, Cérebro?

sexta-feira, 14 de maio de 2010

Rodrik acredita que globalização, democracia e Estado nacional são inconciliáveis!

Enseñanzas griegas para la economía mundial

Dani Rodrik

2010-05-11

CAMBRIDGE – El plan de ayuda de 140.000 millones de dólares que el Gobierno griego ha recibido al final de sus socios de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional le da el respiro necesario para emprender la difícil tarea de poner en orden sus finanzas. El plan puede o no prevenir que España y Portugal acaben tan gravemente afectados o incluso evitar, de hecho, una posible quiebra griega. Sea cual fuere el resultado, está claro que el desastre griego ha dejado un ojo morado a la UE.

En el sentido más profundo, la crisis es otra manifestación de lo que yo llamo “el trilema de la economía mundial”; la mundialización económica, la democracia política y el Estado-nación son mutuamente irreconciliables. Podemos tener, como máximo, dos a la vez. La democracia es compatible con la soberanía nacional sólo  si limitamos la mundialización. Si intensificamos la mundialización, al tiempo que conservamos el Estado-nación, debemos abandonar la democracia y, si queremos democracia junto con la mundialización, debemos dejar de lado el Estado-nación y luchar por un mayor gobierno internacional.

La historia de la economía mundial muestra el trilema en pleno desarrollo. La primera era de la mundialización, que duró hasta 1914, fue un éxito mientras las políticas económicas y monetarias permanecieron aisladas de las presiones políticas internas. Entonces dichas políticas podían estar enteramente sometidas a las exigencias del patrón-oro y la libre movilidad de los capitales, pero, una vez que aumentó el derecho de voto, la clase obrera se organizó y la política de masas pasó a ser la norma, los objetivos económicos nacionales empezaron a competir con las normas y limitaciones exteriores y a arrollarlas.

El caso clásico es el del corto regreso de Gran Bretaña al patrón oro en el período de entreguerras. El intento de reconstituir el modelo de la mundialización anterior a la primera guerra mundial se desplomó en 1931, cuando las políticas interiores obligaron al Gobierno británico a elegir la reflación interior frente al patrón-oro.

Los arquitectos del régimen de Bretton Woods tuvieron presente esa enseñanza cuando prepararon una nueva concepción del sistema monetario en 1944. Entendieron que los países democráticos necesitarían margen para aplicar políticas monetarias y fiscales independientes. Por eso, sólo previeron una “ligera” mundialización, con corrientes de capital limitadas en gran medida a préstamos y endeudamiento a largo plazo. John Maynard Keynes, quien formuló las normas junto con Harry Dexter White, no consideraba los controles de capitales un expediente temporal, sino un rasgo permanente de la economía mundial.

El régimen de Bretton Woods se desplomó en el decenio de 1970 a consecuencia de la incapacidad o la renuencia –no está claro de cuál de ellas se trató– de los gobiernos principales a gestionar la oleada en aumento de corrientes de capital.

La tercera vía revelada por el trilema es la de la supresión completa de la soberanía nacional. En ese caso, la integración económica puede ir acompañada de la democracia mediante la unión política de Estados. Entonces, la pérdida de la soberanía nacional queda compensada por la “internacionalización” de la política democrática. Se debe considerarla una versión mundial del federalismo.

Los Estados Unidos, por ejemplo, crearon un mercado nacional unificado, una vez que su gobierno federal arrebató el suficiente control político a los estados individuales. No fue un proceso fácil precisamente, como lo demuestra más que de sobra la guerra civil americana.

Las dificultades de la UE se deben a que la crisis financiera mundial afectó a Europa a mitad de camino en un proceso similar. Los dirigentes europeos siempre han entendido que la unión económica debía tener una pata política para sostenerse. Aun cuando algunos, como, por ejemplo, Gran Bretaña, deseaban conceder a la Unión el menor poder posible, la fuerza de la argumentación correspondió a quienes propugnaron la integración política junto con la económica. Aun así, el proyecto político europeo adquirió una amplitud política mucho menor que la económica.

Grecia se benefició de una moneda común, mercados unificados de capitales y libre cambio con los demás Estados miembros, pero no tiene un acceso automático a un prestador europeo como último recurso. Sus ciudadanos no reciben subsidio de desempleo de Bruselas del mismo modo, por ejemplo, que los californianos lo reciben de Washington, D. C., cuando California padece una recesión. Como tampoco, dadas las barreras lingüísticas y culturales, pueden los desempleados griegos cruzar las fronteras y trasladarse con la misma facilidad a un Estado europeo más próspero y, si los mercados advierten que su gobierno es insolvente, los bancos y las empresas griegos pierden solvencia, junto con él.

Por su parte, los gobiernos francés y alemán no han tenido voz y voto respecto de las políticas presupuestarias de Grecia. No pudieron impedir que el Gobierno griego tomara préstamos (indirectos) del Banco Central Europeo, mientras las agencias de calificación crediticia consideraron solvente la deuda griega. Si Grecia opta por quebrar, no pueden aplicar las reclamaciones de sus bancos a los prestatarios griegos ni incautarse de activos griegos. Como tampoco pueden impedir a Grecia abandonar la zona del euro.

Lo que todo eso significa es que la crisis financiera ha resultado ser mucho más profunda y su resolución considerablemente más complicada de lo necesario. Los gobiernos francés y alemán han acabado preparando a regañadientes un importante plan de préstamo, pero con un retraso considerable y con el apoyo del FMI. El BCE ha reducido el umbral de solvencia que los valores griegos deben cumplir para permitir la continuación del endeudamiento griego.

El éxito del rescate dista de estar asegurado, en vista de la magnitud de la reducción de gasto que exige y la hostilidad que ha inspirado a los trabajadores griegos. En última instancia, la política interior puede más que los acreedores extranjeros.

La crisis ha revelado hasta qué punto son exigentes las condiciones políticas previas de la mundialización. Revela hasta qué punto deben evolucionar las instituciones europeas para sostener un mercado único sólido. La alternativa que afronta la UE es la misma en otras partes del mundo: o integrarse políticamente o reducir la unificación económica.

Antes de la crisis, Europa parecía el candidato más probable a hacer una transición lograda hasta el primer equilibrio: una mayor unificación política. Ahora su proyecto económico está hecho trizas, mientras que la capacidad de dirección necesaria para reavivar la integración política brilla por su ausencia.

Lo mejor que se puede decir es que Europa no podrá seguir aplazando la elección de una de las dos opciones de la alternativa que el caso griego ha dejado al descubierto. Desde una posición optimista, se podría concluir que, por esa razón, Europa acabará fortalecida en última instancia.

http://www.project-syndicate.org/commentary/rodrik43/Spanish

quinta-feira, 13 de maio de 2010

Água brasileira sendo roubada?

Câmara vai investigar tráfico de água na Amazônia

Sex, 16 de Abril de 2010 14:05

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Denúncias dão conta que navios-tanques estão retirando sorrateiramente águas do Rio Amazonas para vender no exterior

CHICO ARAÚJO
chicoaraujo@agenciaamazonia.com.br

BRASÍLIA – A Câmara vai apurar as denúncias de tráfico de água doce dos rios da Amazônia. Decisão neste sentido foi tomada pela Comissão da Amazônia, Integração Nacional e Desenvolvimento Regional dois meses após a Agência Amazônia revelar que navios-tanques de várias nacionalidades estariam roubando águas de rios brasileiros. A investigação foi pedida pelos deputados Lupércio Ramos (PMDB-AM) e Francisco Praciano (PT-AM). No requerimento pedem a realização de audiência com os ministérios do Meio Ambiente, da Defesa, e os diretores da Agência Nacional de Águas (ANA) e da Polícia Federal.

O roubo de água dos rios da Amazônia foi denunciado na edição 310 da revista jurídica Conselux e repercutida por esta agência. Num texto sobre a Organização Mundial de Água e o mercado internacional de água, a revista afirma: “Navios-tanques estão retirando sorrateiramente água do Rio Amazonas”. A publicação relata ainda que o comércio estaria tão avançado ao ponto de empresas internacionais, entre as quais a norueguesa Nordic Water Supply Co., terem desenvolvidos modernas tecnologias para a captação da água. A Nordic teria inclusive até firmado contratos de exportação de água a partir do emprego dessas técnicas para a Grécia, Oriente Médio, Madeira e Caribe.

Segundo a denúncia da revista, a captação geralmente é feito no ponto que o Rio Amazonas deságua no Oceano Atlântico. Os indícios são de que cada embarcação seja abastecida com 250 milhões de litros de água doce que, depois, seria engarrafada na Europa e no Oriente Médio.  A Consulex explica que a procura pela água farta do Brasil ocorre por um motivo simples: o baixo custo de beneficiamento.  Para tratar a água retirada dos rios da Amazônia os hidropiratas gastam US$ 0,80 em média para tirar a turbidez da água. A dessalinização das águas oceânicas sai por US$ 1,50 o metro cúbico.

Há três anos, a Agência Amazônia denunciou a existência da prática, mas, até onde se sabe, nada de concreto foi feito para coibir a prática. Essa também é a mesma constatação da revista Consulex. E alerta: “essa prática ilegal não pode ser negligenciada pelas autoridades brasileiras”. De acordo com o artigo 20, inciso III, da Constituição Federal, os rios, os lagos e quaisquer correntes de água em território nacional são bens da União e por esta devem ser protegidos.

Procurados pela Abin

Dias após o caso vir à tona, a Agência Amazônia foi procurada por um agente da Agência Brasileira de Inteligência (Abin) que trabalha na região. Queria saber mais detalhes. Garantiu o funcionário da agência que o órgão e o governo brasileiro estavam cuidando do caso, dada a repercussão causada pela reportagem. Na época, o agente da Abin afirmou não haver “nenhuma novidade” a respeito do assunto.Apenas assegurou que o órgão estava fazendo levantamentos em alguns pontos da Amazônia.

O mesmo agente também pediu informações da Agencia Amazônia sobre outra denúncia feita: o tráfico de mosquitos da malária para laboratórios dos Estados Unidos. Os mosquitos são capturados por cobaias humanas (é o caso do caso do Acre) e, posteriormente, enviados para o exterior. Um funcionário da Fundação Nacional de Saúde (Funasa), investigado pela PF, seria o responsável pelo envio dos espécimes para os laboratórios norte-americanos.

Audiência sem data marcada

“É uma caso gravíssimo e que precisa ser apurado, esclarecido”, disse ontem o deputado Lupércio Ramos (PMDB-AM), um dos autores do requerimento para a realização da audiência pública na Comissão da Amazônia destinada a investigar as denúncias de roubo de água dos rios da região.  Ramos e o colega Francisco Praciano (PT-AM) disseram que a audiência ainda não tem data marcada, mas deverão participar dos debates representantes da Agência Nacional de Águas, da Polícia Federal e dos ministérios da Defesa e do Meio Ambiente.

Ramos e Praciano avaliam que o governo brasileiro precisa agir rapidamente para esclarecer essas denúncias. “Precisamos esclarecer as denúncias, já que até hoje nenhuma autoridade do governo federal desmentiu essas notícias, veiculadas em sites e revistas especializadas”, defende Lupércio Ramos. Segundo o deputado, a prática da hidropirataria, como o crime já foi batizado, é um negócio rentável, “uma vez que, em muitos países são cobradas altas taxas pelo uso de águas de superfície, de aqüíferos e de rios, notadamente na Europa”.

http://www.agenciaamazonia.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=748:camara-vai-investigar-trafico-de-agua-na-amazonia&catid=1:noticias&Itemid=704

Entre Sancho e Dom Quixote: Lula no El País

ENTREVISTA: LULA: EL CARNAVAL Y NO LA GUERRA Luiz Inácio Lula da Silva Presidente de Brasil

"Hay que cambiar la ONU. Si sigue así, no servirá para el gobierno global"

Un socialismo del sentido común.

JUAN LUIS CEBRIÁN 09/05/2010

Prefiero un carnaval a una guerra". Posa su mano de obrero sobre mi rodilla, en un ademán de complicidad, de camaradería, de evidente franqueza, porque esa es su fuerza y su convicción, la de comportarse como lo que es, como verdaderamente le miran los brasileños, "soy uno de ellos, uno como ellos", viene de donde ellos vienen, habla como ellos hablan, "no soy un extraño en el nido", y hasta que llegó al poder vistió como ellos visten, "aunque trabajé durante veintisiete años bajo un overol nunca me encontré a gusto; con dos meses de corbata no tuve dificultad en acostumbrarme a ella, es una bonita prenda". Me viene a las mientes la reflexión de Sancho Panza antes de ocuparse como regidor de la ínsula, "vístanme como quisieren, que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza", porque la sotana no hace al cura, y Lula es Lula cualquiera que sea su atuendo, "me comunicaron que tenía que ir de frac a la cena de palacio con el rey de España, mandé decirle a Juan Carlos que yo no usaba eso y aquí en Brasil muchos me criticaron, ¡qué falta de elegancia, de capacidad para ejercer la Presidencia!, hasta que el Rey llamó, venga como usted quiera, pues de traje y corbata, porque no quiero ser visto como un extraño en mi pueblo, lo que pasa es que la liturgia del poder está toda preparada para alejarte de aquél, cuando eres candidato vas a cielo descubierto, saludando, pero una vez llegas a presidente te montan en un coche blindado y nunca más ves el rostro de los ciudadanos".

Me pregunto a qué se parecen más las huelgas, si a las guerras o a los carnavales. Luiz Inácio Lula da Silva fraguó su carrera política en las movilizaciones populares, en la agitación callejera y en la lucha a pie de obra en defensa de los derechos de los trabajadores. Casi millón y medio de obreros brasileños fueron a la huelga, capitaneados por él, durante el año 1979, y a partir de esa fecha este correoso dirigente sindical emprendió una carrera política llena de altibajos que le llevaría un cuarto de siglo más tarde a la presidencia de la República. "Es notable que ni yo ni mi vicepresidente, un empresario de éxito, tengamos título universitario", señala con cierto tono de orgullo que irrita a la oposición por la ambigüedad que ese mensaje puede representar en un país en el que la educación es propósito fundamental del Gobierno y empeño necesario para acabar con las desigualdades y la pobreza. Pero lo que él quiere transmitir es que la democracia funciona en Brasil, que no son los méritos profesionales, académicos ni de cualquier otro género, sino la voluntad de los electores la que es decisiva para llegar al poder. Un poder del que Lula se apeará, al menos formalmente, el próximo mes de diciembre después de ocho años de ejercicio en el cargo, y del que sale rodeado de tal popularidad que algunos esperan verle levitar en cualquier momento, como hacía el curilla de García Márquez en Cien años de soledad, sólo que a base de ingerir café brasileño, que él consume a cada rato con avidez, en vez de tazones de chocolate.

"El momento más extraordinario del poder es el periodo entre el día de la victoria y la toma de posesión. Luego uno ve que las cosas no son tan fáciles, estás ante una carrera de obstáculos. Yo tendría motivos de sobra para decir que a mí el poder me ha dado más alegrías que tristezas, porque pocas veces en la historia de Brasil sucedieron cosas tan importantes como durante mi gobierno, pero me iré lamentando lo que no he podido hacer, la reforma del Estado, por ejemplo. No hemos sido capaces de procurarle mayor agilidad; desde que tomamos una decisión hasta que se ejecuta nos topamos con quinientos obstáculos en nombre de la democracia. Está el Congreso Nacional, con sus dos Cámaras, la Administración pública, los sindicatos, la justicia, las cuestiones ambientales, donde las ONG son muy activas... o sea, que pasan dos años y medio o tres antes de que un proyecto cristalice. Hace falta un consenso que nos permita eliminar tantas dificultades y retrasos. No podemos renunciar a la fiscalización, pero tampoco es aceptable utilizarla como una manera de impedir que se hagan las cosas que Brasil necesita".

Su pragmatismo, su campechanía, su sentido común, todo en él recuerda al gobernador de la Barataria. Casi ocho años después de ocupar la primera magistratura de la República, sus maneras personales, su método de trabajo, su aire decidido y socarrón son los del Lula joven que, huyendo de la burocracia sindical, se reunía por las tardes en la taberna regentada por Tía Rosa en San Bernardo del Campo, donde él todavía mantiene el domicilio familiar. Allí, con sus compañeros de lucha, un grupo de amigos antes que un comité organizado, preparaban entre chato y chato las movilizaciones en defensa de un mayor salario para los obreros. Ninguna ideología alimentaba sus acciones, que enseguida estuvieron apoyadas, sin embargo, por los movimientos de base católicos. "El PT no hubiese existido sin la ayuda de millares de curas y comunidades cristianas de Brasil, le debe mucho al trabajo de la Iglesia, a la teología de la liberación, a los sacerdotes progresistas. Todo ello contribuyó a mi formación política, a la construcción del PT y a mi llegada al poder. Mi relación personal con la Iglesia católica ha sido y sigue siendo muy fuerte, pero somos un país laico, tratamos a todas las religiones con respeto". Le interrumpe por un momento su jefe de gabinete, Gilberto Carvalho, "este era seminarista, iba para cura, y lo abandonó para venirse al PT, para construir conmigo", y despacha un par de asuntos a la sombra de un crucifijo gigantesco que preside su mesa de trabajo, mientras yo me barrunto que para algunos peteros de la época la agitación política era también una especie de sacerdocio. La influencia religiosa ("esta es la Iglesia más progresista de América Latina, probablemente del mundo") es evidente también en el tratamiento de las leyes de aborto en Brasil, aunque el presidente busca la equidistancia. El Vaticano "tiene una actitud muy conservadora sobre este punto. En Brasil, el aborto está prohibido, salvo en caso de violación de la madre. Yo, como ciudadano, soy contrario al aborto, y no creo que haya ninguna mujer que se muestre favorable a él porque genera un gran sufrimiento a quien lo practica. Pero como jefe de Estado pienso que se trata de una cuestión de salud pública. Debemos proteger a las chicas que tratan de abortar ellas mismas metiéndose agujas en el útero y cosas así. El Estado tiene la obligación de atender a esas personas".

Para los progres europeos, que adoran a Lula, una declaración de este género puede resultar decepcionante, tanto como la que él mismo ha hecho muchas veces en el sentido de que no se considera de izquierdas. "Mi trayectoria, mi perfil político, mi vida en el sindicato, la creación del PT, me caracterizan, desde luego, como un izquierdista. Pero el propio PT es una novedad en la izquierda mundial. Nació contra todos los dogmas de los partidos marxistas-leninistas, que obedecían fielmente a Rusia o China. Al principio era algo parecido a una hinchada del fútbol; un grupo de obreros que, junto con el movimiento social, la Iglesia católica y algunos intelectuales que habían creído y participado en la lucha armada, decidieron crear un partido político. No teníamos entonces un programa definido y a mí nunca me gustó que me encasillaran, menos aún al asumir la presidencia. Un jefe de Estado no es una persona, es una institución, no tiene voluntad propia todo el santo día, sino que tiene que llevar a cabo los acuerdos que sean posibles. He aprendido eso en el poder y creo que ha sido bueno para Brasil. No puede ser que me guste un presidente porque es de izquierdas y otro no, por ser derechista. Me llevé bien con Aznar y me llevo bien con Zapatero; tengo que relacionarme con Piñera en Chile igual que lo hice con Bachelet. En el ejercicio del poder soy un ciudadano, ¿cómo diría...? multinacional, multiideológico, ¿no?".

Con sus ojos brillantes, inquietos, reclama mi aprobación para ese pragmatismo, y se transforma de pronto en un agitador de la torcida, la hinchada brasileña; se levanta, se sienta, se vuelve a erguir, sonríe primero, luego se estremece, se desternilla, te guiña el ojo, busca la cercanía, el cariño, soy un brasileño más, un ciudadano más de este país que es capaz de contagiar la alegría, de este país con trescientos días de sol al año, de este país inmenso, autosuficiente, pacífico, "del que estamos tratando de eliminar cincuenta o sesenta años de atraso, de desconfianza, años en que nadie quería invertir aquí. Y por eso estamos construyendo un capitalismo moderno, el Estado de bienestar. Cuando entré en el Gobierno, Brasil no tenía crédito, no tenía capital de trabajo, ni financiación, ni distribución de la renta. ¿Qué coño de capitalismo era ese? Un capitalismo sin capital. Resolví entonces que era preciso primero construir el capitalismo para después hacer el socialismo; hay que tener qué distribuir antes de hacerlo. Si el país no tiene nada, no hay nada que distribuir, y los empresarios tienen que saber que hay que pagar salarios un poco mayores para que la gente pueda comprar los productos que fabrican. Esto ya lo decía Henry Ford en 1912".

Estamos en plena campaña electoral y Lula aprovecha para hacer la propaganda de su partido, se le escapan algunas críticas acerbas, probablemente injustas, contra su antecesor, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, tiempo atrás compañero suyo en la lucha contra la dictadura y con el que ahora no se muestra en absoluto generoso. Pero el milagro brasileño empezó precisamente con Cardoso, un profesor respetado y un demócrata ejemplar que niveló las cuentas públicas y venció la inflación. Lula hace un balance diferente. "Hoy el Banco de Brasil tiene más crédito que el de todo el país cuando llegué al poder. De modo que cuando yo deje la presidencia habremos creado más de catorce millones de puestos de trabajo en ocho años. Sólo China e India pueden competir con una realidad así". Le interrogo entonces sobre si eso es un triunfo del capitalismo y enseguida se apresura a aclarar que es un triunfo de su Gobierno "porque ha tenido el coraje de enfrentarse a la crisis, en vez de quejarse: haciendo inversiones, desgravando la actividad en sectores clave para la economía, emprendiendo muchas obras públicas. Si Brasil mantiene en los próximos cinco años seriedad en las políticas fiscal y monetaria, en las inversiones y el control de la inflación, lo tiene todo para transformarse en una potencia respetada en el mundo. Si la economía sigue creciendo entre un 4,5% y un 5,5%, en 2016 puede constituir la quinta economía mundial".

No sé si descubro rastros de la herencia portuguesa en esta ensoñación un poco hiperbólica del presidente, que le hace por momentos alejarse de la sesuda prudencia de Sancho para asemejarle más a la locura idealista de su señor don Quijote, porque mientras Lula habla, las encuestas, allá fuera, siguen dando probable vencedor, aunque por escaso margen, a José Serra, candidato del PSDB, el partido de Cardoso. "Gane el que gane, nadie hará ningún disparate; el pueblo quiere seguir caminando y no volver atrás. Pero déjeme decirle que yo no veo la posibilidad de que perdamos las elecciones". Muchos piensan que si así sucediera, no sería por los méritos de Dilma, la candidata del PT, una antigua guerrillera y una política eficaz, pero sin el carisma que unas elecciones presidenciales demandan, sino por el formidable apoyo que le presta el propio Lula, cuya personalidad lo impregna todo de lulismo, "sí, ya sé que mucha gente, para justificarse, dice, a mí no me gusta el PT, me gusta Lula; gente de derechas, claro. Pasa con otros líderes políticos, Felipe González, por ejemplo. Normalmente las figuras públicas estamos menos ideologizadas que los partidos y tenemos la capacidad individual de congregar en torno nuestro gentes que de ninguna manera se sienten cercanas a nuestras formaciones. Pero no creo que haya un 'lulismo' como tal, prefiero saber que vamos a fortalecer la democracia y que los partidos políticos van a saber organizarse y ser fuertes".

En cualquier caso parece descontada la continuidad en la política económica, que Lula salvaguardó desde un principio nombrando a un antiguo militante del partido de Cardoso gobernador del Banco central. La consecuencia de esas políticas ha sido la prosperidad que permite situar al país entre las potencias emergentes agrupadas en torno a lo que ha dado en llamarse los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Junto a ellos, Lula ha hecho valer su voz afirmando su independencia como un protagonista de la política internacional singular e inclasificable. ¿Está camino su país de convertirse en una superpotencia? ¿Podría hacerlo sin ser poseedor -el único de los BRIC en esta circunstancia- del arma atómica? "La Constitución prohíbe las actividades nucleares salvo para fines pacíficos, están prohibidas, ¿quiere verlo?", me señala acuciante con su mano mutilada el artículo 21, inciso 23, "el presidente no decide en las cuestiones nucleares, es el Congreso, y no tenemos interés en ser una potencia militar si no es del tamaño de nuestra soberanía. Necesitamos unas Fuerzas Armadas adecuadas para garantizar la seguridad del pueblo, mantener una política de defensa respetable. No queremos invadir ningún país, pero tampoco que nos invadan a nosotros...", le interrumpo, entre irónico y risueño, invadir Brasil me parece difícil, presidente, una tarea casi titánica, y él impertérrito, "no se puede menospreciar la locura de algunos seres humanos, es preciso cuidarse". ¿Cuidarse de quién? No creo que sea de Chávez ("un hombre muy inteligente, aunque a veces comete equivocaciones y él lo sabe") ni de Evo ("un retrato de su pueblo, nadie lo representa mejor que él; en el tema del petróleo, yo comprendí que Brasil tenía que pagar mejor a Bolivia, no peleé con Evo, porque él tenía derecho") ni de Colombia, Argentina o Uruguay ("Brasil ha trabajado mucho con ellos para consolidar la democracia en su plenitud. Tenemos que generar una política de confianza. La doctrina utilizada antes por las grandes potencias era considerar a Brasil como enemigo de América Latina, la gran amenaza; nosotros estamos destruyendo esa visión negativa y demostrando en cambio que podemos ser su gran aliado").

El lulismo, si es que existe, hunde sus raíces en el sindicalismo, la lucha como presión y el acuerdo como respuesta. "El llamado mundo desarrollado tiene que comprender que la geopolítica ha cambiado. La democratización de África y el crecimiento de países como China, India y algunos de América del Sur sugiere una nueva dimensión. Yo no quiero la guerra, soy un hombre de diálogo, y en la cuestión nuclear Brasil tiene una política muy definida. Quiero agotar hasta el último minuto las posibilidades de un pacto con el presidente de Irán para que pueda seguir enriqueciendo uranio, teniendo nosotros la tranquilidad de que sólo lo va a utilizar para fines pacíficos. Mi límite son las decisiones de la ONU, a la que, por cierto, pretendo cambiar porque tal y como está representa muy poco. ¿Por qué Brasil no es miembro del Consejo de Seguridad? ¿Por qué no lo es India? ¿Por qué no hay ningún Estado africano? Si la ONU continúa así de débil, sin representatividad, con países con derecho de veto, nunca va a servir correctamente al gobierno global que se necesita".

Felipe González dice que los ex presidentes son como los jarrones chinos. Todo el mundo en casa sabe que se trata de piezas valiosas que merece la pena conservar, aunque no necesariamente aprecian su belleza y la gente no sabe dónde colocarlos: estén donde estén, siempre estorban el paso. A partir del próximo mes de diciembre, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los políticos más carismáticos, admirados y sorprendentes del último medio siglo, engrosará esa colección de grandes porcelanas. Los visitantes de los museos de cera venerarán su imagen, como la de Lincoln, la de Mandela, la de tantos grandes hombres capaces de surgir desde la nada. Lleno de vida, desbordante de ideas, no le imagino retirado en su piso de San Bernardo, compartiendo con sus vecinos las nostalgias de cualquier tiempo pasado. "El mejor servicio que puede prestar un ex presidente de la República es el de estar callado, dejar gobernar a quien gane las elecciones y él permanecer en silencio". Al buen callar llaman Sancho, pero yo no imagino así a Lula cuando hay tanto que denunciar, tanto que demandar, tanto que proponer. Entonces, quizá se limite a estar ausente, o lejano. "Voy a salir del Gobierno habiendo cosechado un montón de políticas exitosas y quiero compartir ese aprendizaje, esa auténtica lección vital, con países más pobres de América Latina y de África. No sé si lo haré a través de una fundación, porque en ningún caso quiero emprender nada que no esté en consonancia con el Gobierno. Sólo quiero transmitir a los demás la experiencia que adquirí, porque los pobres no tienen acceso a los gobernantes, los pobres no van a los cócteles, claro, y eso que no hay político que gane una elección hablando mal de ellos, puede denostar a los banqueros, a los grandes empresarios, pero a los pobres... de ninguna manera, en campaña electoral un pobre es la cosa más extraordinaria del mundo. Eso sí, una vez que el candidato gana la votación termina su mandato sin reunirse con un pobre ni una sola vez, sólo sabe que existen por lo que lee en los periódicos, no hay interacción, no hay vínculo. Yo, las próximas navidades, cuando mi periodo llegue a su fin, quiero invitar de nuevo a los cartoneros de São Paulo, hace ocho años que me reúno con ellos en palacio por esas fechas (también lo he hecho con los sin casa, con los okupas), y hemos comprobado que esa gente no quiere parar de recolectar papel, pero aspira a una existencia más digna, o sea, que organizamos cooperativas, centenares de ellas en todo Brasil, financiadas por el Estado, que permiten trabajar a cientos de miles de personas, capaces de llevar todos los días a su casa algo que comer gracias al resultado de su trabajo".

Cuando todo eso suceda, el palacio presidencial ya habrá sido reconstruido. De momento, Lula se aloja en unas oficinas prestadas del centro cultural del Banco de Brasil mientras los operarios se esfuerzan en recuperar las ajadas estructuras de Planalto, cuya remozada construcción no pudo estar a punto para la celebración del cincuentenario de Brasilia. Pero el próximo 23 de diciembre el presidente se despedirá de sus cartoneros paulistas en los aposentos elegantes y sobrios destinados al primer magistrado de la nación. Quizá lo haga pensando, como Sancho en su partida, que "saliendo yo desnudo como salgo, no es menester otra señal para dar a entender que he gobernado como un ángel". Seguro estoy, al menos, de que el cronista de ese momento venidero podrá de nuevo relatarlo con las mismas palabras de Cervantes: "Abrazáronle todos, y él, llorando, abrazó a todos, y los dejó admirados, así de sus razones como de su determinación tan resoluta y tan discreta". Vale.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Hay/cambiar/ONU/sigue/servira/gobierno/global/elpepusocdmg/20100509elpdmgrep_1/Tes#EnlaceComentarios

quarta-feira, 12 de maio de 2010

Retrocesso na OMC?

12/05/2010 - 10h57

Brasil e Índia vão à OMC contra apreensão de genéricos

GENEBRA (Reuters) - Índia e Brasil recorreram na quarta-feira à Organização Mundial do Comércio (OMC) contra a União Europeia e a Holanda por causa da apreensão de cargas de medicamentos genéricos.

O pedido de consultas, primeiro passo de um processo formal na OMC, contrapõe os direitos de propriedade intelectual dos laboratórios ao acesso das populações de países pobres a medicamentos.

A Reuters noticiou em outubro do ano passado que a apreensão de genéricos em alfândegas europeias poderia levar Índia e Brasil a abrirem um processo na OMC.

A UE alega que apenas estava se precavendo da existência de medicamentos falsificados, sem a intenção de impedir a produção ou comercialização de medicamentos genéricos para quem deles necessita. O bloco europeu esperava obter uma solução negociada para a disputa.

O caso começou com a apreensão pela alfândega holandesa, em dezembro de 2008, de uma carga de medicamentos contra a hipertensão, que passava pelo país no seu caminho da Índia para o Brasil.

A Reuters teve acesso a uma carta em que o embaixador indiano na OMC, Ujal Singh Bhatia, dizia à missão da UE na entidade que a alfândega holandesa apreendeu pelo menos 19 cargas de genéricos em 2008 e 2009, sendo que 16 tinham origem na própria Holanda.

"A Índia considera ainda que as medidas em questão também têm um sério impacto adverso sobre a capacidade dos países em desenvolvimento e menos desenvolvidos da OMC protegerem a saúde pública e fornecerem acesso universal a medicamentos", disse ele.

UE e Índia pretendem definir um acordo de livre comércio neste ano, e os europeus também retomaram as negociações sobre um acordo comercial com o Mercosul, integrado pelo Brasil.

(Reportagem de Jonathan Lynn)

http://economia.uol.com.br/ultimas-noticias/reuters/2010/05/12/brasil-e-india-vao-a-omc-contra-apreensao-de-genericos.jhtm

Argentinos e futebol

domingo, 2 de maio de 2010

Alemanha eurocética ou Alemanha oportunista e neoliberal?

02 mayo, 2010 - Lluís Bassets

El fracaso político del euro

En el principio siempre hay decisiones políticas. Políticas fueron las decisiones monetarias de Helmut Kohl y políticas son las indecisiones monetarias de Angela Merkel. El canciller de la unificación alemana tomó dos decisiones monetarias: fijó el cambio del marco oriental por marcos occidentales en la paridad de uno a uno hasta el límite de 4.000 y de dos orientales por uno occidental a partir de dicha cantidad; y luego accedió con el Tratado de Maastricht a que su país perdiera la moneda sobre la que se había construido el milagro alemán, a cambio de que el resto de Europa aceptara la unificación y sus consecuencias.

También fueron políticas las decisiones que se tomaron alrededor del euro. Sin una firme voluntad política de los países que querían incorporarse, encabezados por los dos grandes, Francia y Alemania, es decir, el presidente de la República Jacques Chirac y de nuevo el canciller Kohl, el euro habría quedado reducido a una unión monetaria franco-alemana, con la adición de Holanda, Bélgica y Luxemburgo. El propósito, netamente político, de los fundadores fue incorporar el máximo número de países, cumpliendo las reglas o criterios llamados de Maastricht naturalmente (pertenencia al sistema monetario europeo, limitación de los niveles de inflación, déficit y deuda, y convergencia de tipos de interés), pero con una cierta manga ancha, que permitió algunos apaños en las cuentas públicas, que en el caso de Grecia, incorporada algo más tarde, fueron, como se ha visto, escandalosos e incluso fraudulentos.

La nueva moneda nació con un problema político serio. No había gobierno económico ni departamento del Tesoro que funcionaran como interlocutores de las autoridades monetarias del Banco Central Europeo. Pero su aparición y consolidación llevó a presagiar unos futuros efectos políticos, que conducirían a solventar el problema de la gobernanza, a introducir criterios de armonización fiscal e incluso incrementos del presupuesto. No tan sólo no ha sucedido, sino que las cosas han ido en dirección contraria, justo cuando la moneda común supera ya su primera década de vida.

Angela Merkel arrastra ahora los pies y prefiere esperar a que vayan a las urnas los votantes de Renania Westfalia, país de 18 millones de habitantes y uno de los motores políticos germanos, antes que ayudar a Grecia, con sus 11 millones. Se escuda también en los reproches que pudiera hacerle su Tribunal Constitucional, siempre vigilante ante las cesiones de soberanía, en su momento con ocasión del euro y ahora con el Tratado de Lisboa. Pero sobre todo quiere convencer a sus conciudadanos de que ayudando a Grecia se ayudan a ellos mismos. Porque la peor consecuencia política de un euro sin gobierno político es que ha convertido a la europeísta Alemania en un nuevo socio euroescéptico.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2010/05/el-fracaso-político-del-euro.html

O que será pior, piratas ou piratas islâmicos?

Un grupo islamista conquista el mayor puerto pirata de Somalia

Miembros de Hizbul Islam han entrado en Haradere, la principal base de los piratas somalíes, tras exigir un porcentaje en el negocio unos días atrás

AGENCIAS - Mogadiscio - 02/05/2010

El grupo Hizbul Islam ha entrado hoy en Haradere, la principal base de los piratas somalíes. Fuentes locales informan de que los islamistas enviaron hace días unos agentes que exigieron un porcentaje en el negocio. Al recibir una negativa, Hizbul Islam ha entrado en la ciudad a bordo de 14 todoterrenos artillados. "Hay milicianos armados en las calles. Muchos piratas escaparon hacia el norte en sus vehículos", ha asegurado a Reuters Mohamed Hussein.

Haradere y Hoybo son los principales puertos de atraque para los barcos secuestrados. En el primero estuvo el atunero español Alakrana. En estos momentos hay 18 barcos retenidos. Los piratas somalíes fueron responsables de 217 asaltos en 2009 y de la captura de 47 navíos. El despliegue de barcos de guerra de varios países, entre ellos España que tiene dos, ha logrado reducir la cifra este año. Hizbul Islam es aliado de Al Shabaab, que la CIA vincula con Al Qaeda. Ambos son, en teoría, contrarios a la piratería. Los talibanes también eran contrarios a las drogas en Afganistán y ahora se financian a través del tráfico de heroína.

El líder de Hizbul Islam es Hassan Dahir Awey, ex número dos de la Unión de Cortes Islámicas (UCI), que gobernó Mogadiscio en 2006 y fue expulsada por una invasión etíope avalada por Estados Unidos. Al frente del Gobierno transitorio actual, que apenas controla una porción de Somalia central, está el ex presidente de la UCI, el islamista moderado Sharif Ahmed, apoyado por Occidente. Hizbul Islam y Al Shabaab, que controlan el sur y parte de Mogadiscio, quieren todo el poder.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/grupo/islamista/conquista/mayor/puerto/pirata/Somalia/elpepuint/20100502elpepuint_5/Tes

Haverá Europa após a Grécia?

MOISÉS NAÍM

¿Adiós Europa?

MOISÉS NAÍM 02/05/2010

Comenzó con una tragedia griega, siguió con una zarzuela española y puede culminar con una explosiva ópera alemana. La actual crisis económica europea crece, se diversifica y complica. Si sigue así puede acabar con el proyecto más imaginativo e innovador de la geopolítica mundial: la integración europea. El ambicioso objetivo de consolidar a Europa como un actor económico bien integrado y un protagonista político cohesionado en el escenario internacional es indispensable para los europeos y bueno para el resto del mundo. Europa no podrá defender eficazmente sus intereses, mantener los estándares de vida a los que se han acostumbrado sus habitantes y ser un jugador relevante en el mundo si se vuelve a fragmentar. Lamentablemente, una Europa menos integrada ha dejado de ser tan inimaginable como lo era hasta hace unos meses.

Hay dos escenarios para la poscrisis: uno se llama más Europa; otro, menos Europa. Este último es el que se va a imponer si no cambian drásticamente tres cosas: las políticas económicas de los Gobiernos; la impunidad con la que políticos oportunistas, tanto en el Gobierno como en la oposición, le mienten al público acerca de la gravedad de la situación y, muy importante, la complacencia de un público propenso a repudiar a los políticos que le dicen la verdad. Menos Europa es lo que resulta de una solución para Grecia que dentro de unos meses se mostrará insuficiente e implicará la necesidad de un nuevo socorro financiero. El socorro actual no aparece a tiempo ni en las cantidades suficientes y así el crash griego se profundiza, contamina y debilita aún más a los otros países débiles de Europa. España, Portugal e Irlanda gritan a los cuatro vientos "¡no somos Grecia!". Es una afirmación relativamente cierta pero que encubre el hecho de que su estabilidad económica es cada vez más precaria y sus vulnerabilidades cada vez más peligrosas.

Mientras tanto, una Alemania tan rica como reticente a apostar sus riquezas en el rescate de sus socios mediterráneos interviene con decisiones tardías y parciales, moldeadas por la percepción de que su apoyo al proyecto europeo ha tenido costes intolerables para su población.

Chinos, hindúes, petroleros árabes y otros países ricos en reservas dejarían de tratar al euro como una moneda equivalente al dólar estadounidense y algunos países europeos lo abandonarían. Un ambiente de sálvese quien pueda y cada uno por su cuenta comienza a permear las cumbres europeas. Muchos aplauden el desprestigio y debilitamiento de la burocracia en Bruselas y el vídeo más popular en Internet es uno donde Lady Gaga reemplaza a Lady Ashton como Alta Representante de la Política Exterior de la Unión Europea.

En este escenario, Alemania y Francia seguirían siendo países de peso en el orden mundial y Reino Unido, gracias a su relación especial con los Estados Unidos, gozaría de más relevancia de la que justificaría su menguado poder económico. Obviamente, Europa seguiría existiendo y emitiendo ruidos que emulan los que haría un continente verdaderamente unido, económicamente sano y políticamente coordinado. Pero el resto del mundo oiría estos ruidos con una burlona sonrisa, sabiendo que proceden de un continente que salió de esta crisis siendo menos de lo que era antes y mucho menos de lo que hubiese podido ser.

Este escenario es una desventura que hay que impedir. Menos Europa no es inevitable y Más Europa no es solo deseable, sino que es posible.Más Europa no debe significar más Bruselas, ni más burocracia, ni más vergonzosos despliegues de incompetencia como los que hemos visto en la selección de los líderes de Europa, en el manejo de la crisis del tráfico aéreo producido por la erupción del volcán impronunciable ni por el patético manejo de la crisis de Grecia.

Más Europa se construye a partir de líderes que saben cómo explicarle a sus compatriotas que sus hijos estarán condenados a tener estándares de vida inferiores a los que disfrutaron ellos a menos que las economías europeas se reformen e integren de manera más profunda que hasta ahora. Que Europa tiene que pasar por dolorosos ajustes que incluyen el reconocimiento que es imposible ganar cada año más a menos que se produzca cada año más. Que los sindicatos deben permitir más competencia en el mercado de trabajo, los empresarios más competencia en el mercado de bienes y servicios y que las exuberantes ganancias de algunos bancos son manifestaciones de distorsiones a corregir en los precios del riesgo. Que es miope para alemanes, franceses y otros que han acumulado inmensas reservas el mantenerlas bajo el colchón mientras Europa se fragmenta, cosa que a la larga va contra sus intereses.

Estamos en uno de esos momentos donde el temple, la audacia y la visión de los lideres puede alterar las trayectorias de sus sociedades y cambiar la historia. La oportunidad de construir Más Europa está allí para quienes sepan aprovecharla. mnaim@elpais.es

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Adios/Europa/elpepiint/20100502elpepiint_6/Tes

George Soros, o reformista

Hay que controlar los valores sintéticos

GEORGE SOROS 02/05/2010

Podemos estar seguros de que Goldman Sachs intentará rebatir con todas sus fuerzas la demanda civil entablada en su contra por la Comisión de Valores y Bolsa de EE UU (SEC). Más allá del desenlace, el caso tiene importantes consecuencias para las leyes de reforma financiera que el Congreso está debatiendo en la actualidad.

Sea Goldman culpable o no, es claro que la transacción en cuestión no generaba ningún beneficio social. Implicaba un valor sintético complejo que se derivaba de valores que estaban respaldados por préstamos hipotecarios existentes al clonarlos en unidades imaginarias que imitaban a los originales. Esta obligación de deuda colateralizada (CDO) sintética no financiaba la propiedad de ninguna vivienda ni asignaba capitales de manera eficiente; no hacía más que inflar el volumen de valores respaldados por créditos hipotecarios que perdieron valor cuando estalló la burbuja. La finalidad principal de la transacción era generar honorarios y comisiones.

Esta es una clara demostración de cómo los derivados y los valores sintéticos se utilizaron para crear valor imaginario de la nada. De hecho, se crearon más valores CDO de calificación triple A que la cantidad de activos triple A sobre los que se basaban.

Esto se hizo a gran escala, a pesar del hecho de que todos los actores involucrados eran inversores experimentados. El proceso se prolongó durante años y terminó en un colapso que generó una destrucción de riqueza equivalente a billones de dólares.

No es posible permitir que este tipo de actividades continúe. Se debe regular el uso de los derivados y otros tipos de instrumentos sintéticos, incluso si todos los actores son inversores experimentados. Los valores ordinarios se deben registrar ante la SEC antes de poder cotizar. Los valores sintéticos tienen que regularse por criterios similares, aunque la tarea se podría asignar a una entidad diferente, como la Comisión de Comercio en Futuros sobre Mercancías (CFTC).

Los derivados pueden ser útiles para muchos fines, pero también tienen riesgos poco evidentes a simple vista. Por ejemplo, pueden acumular desequilibrios ocultos de oferta y demanda, que pueden quedar en evidencia abruptamente al superarse cierto umbral. Esto es así para las llamadas opciones tipo knock-out, que se usan en los fondos de cobertura cambiarios. También es válido para los programas de seguros de carteras que causaron el lunes negro de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1987. La introducción subsiguiente de mecanismos de interrupción de las cotizaciones reconoció tácitamente que los derivados pueden provocar perturbaciones, pero no se llegó a las conclusiones adecuadas.

Las permutas de riesgo de crédito (CDS) son instrumentos particularmente sospechosos. Se supone que están para funcionar como una suerte de seguro contra el impago a los tenedores de bonos. Sin embargo, como se pueden transar libremente, se pueden usar para montar ataques a la baja, es decir, un tipo de estrategia bursátil por la cual un agente de Bolsa (o un grupo de ellos) intenta forzar la baja del precio de una acción para cubrir una posición corta. Además de funcionar como un seguro, funcionan como una licencia para matar. Su uso se debería limitar sólo a quienes tengan un interés asegurable en los bonos de un país o una compañía.

Será tarea de los reguladores comprender los derivados y los valores sintéticos, y no permitir su creación si no pueden evaluar plenamente los riesgos sistémicos. Esa tarea no se puede dejar en manos de los inversores, contrariamente a lo que dicta el dogma fundamentalista de mercado que ha prevalecido hasta ahora.

Los derivados que cotizan en las Bolsas se deben registrar como una clase. Los derivados a medida tendrán que registrarse por separado, y los reguladores deberán tener la obligación de comprender los riesgos que implican. La labor de registro es trabajosa y lenta, por lo que habría de desincentivar el uso de derivados de mercado no organizado (OTC). Los productos a medida se podrían agrupar y distinguir de los instrumentos que cotizan en Bolsa, lo que prevendría la repetición de los abusos que contribuyeron a la crisis financiera de 2008.

Exigir el registro de los derivados y los valores sintéticos sería una medida sencilla y eficaz; no obstante, el proyecto de ley que se considera actualmente en el Senado no la contiene. El Comité de Agricultura del Senado propone impedir que los bancos que aceptan depósitos generen mercados de permutas. Se trata de una excelente propuesta que ayudaría mucho a limitar la interconexión de los mercados, evitando así el contagio financiero, pero no regula los derivados.

Es más, los cinco grandes bancos que sirven como hacedores de mercados y representan más del 95% de las transacciones de mercado no organizado en EE UU probablemente se opongan a la propuesta, porque afectaría a su cuenta de resultados. Resulta más extraño el que algunas corporaciones multinacionales también lo hagan. La única explicación plausible es que los derivados a medida pueden facilitar la evasión legal de impuestos y la manipulación de las ganancias. Por supuesto, estas consideraciones no deberían influenciar la legislación. -

http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Hay/controlar/valores/sinteticos/elpepueconeg/20100502elpneglse_5/Tes

No lloren por Wall Street PAUL KRUGMAN

No lloren por Wall Street

PAUL KRUGMAN 02/05/2010

La semana pasada, el presidente Obama fue a Manhattan, donde instó a una audiencia proveniente en gran parte de Wall Street a respaldar la reforma financiera. "Creo", afirmó, "que estas reformas son, en última instancia, no sólo lo mejor para los intereses de nuestro país, sino también lo mejor para los intereses del sector financiero".

Bueno, ojalá que no hubiese dicho eso; y no sólo porque realmente necesite, desde el punto de vista político, adoptar una postura populista, poner alguna distancia visible entre él y los banqueros. El hecho es que Obama debería estar tratando de hacer lo que es bueno para el país, y punto. Si hacerlo perjudica a los banqueros, qué se le va a hacer.

Es más aún, la reforma realmente debería perjudicar a los banqueros. Un conjunto cada vez mayor de análisis indica que un sector financiero excesivamente grande es perjudicial para la economía en general. Reducir ese sector excesivamente grande no hará feliz a Wall Street, pero lo que es malo para Wall Street podría ser bueno para Estados Unidos.

Ahora bien, las reformas que actualmente están sobre el tapete -y que yo apoyo- podrían terminar siendo buenas para el sector financiero, así como para el resto de nosotros. Pero eso se debe a que sólo abordan una parte del problema: harían las finanzas más seguras, pero podrían no hacerlas más pequeñas.

¿Cuál es el problema con las finanzas? Empecemos por el hecho de que el sector financiero moderno genera enormes ingresos y nóminas, pero proporciona pocos beneficios tangibles.

¿Se acuerdan de la película de 1984 Wall Street, en la que Gordon Gekko afirmaba que "la codicia es buena"? Según los criterios actuales, Gekko sería un pelagatos. En los años que precedieron a la crisis de 2008, el sector financiero representaba un tercio de los ingresos nacionales totales (aproximadamente, el doble de lo que suponía dos décadas antes).

Nos decían que estos beneficios estaban justificados porque el sector estaba haciendo grandes cosas por la economía. Canalizaba el capital hacia usos productivos; repartía el riesgo; mejoraba la estabilidad financiera. Ninguna de esas cosas era cierta. El capital no se estaba canalizando hacia los innovadores que crean empleo, sino hacia una burbuja inmobiliaria insostenible; el riesgo estaba concentrado, no repartido; y cuando la burbuja estalló, el supuestamente estable sistema financiero se hundió, con la peor crisis mundial desde la Gran Depresión como daño colateral.

Entonces, ¿por qué estaban ganando dinero a paladas los banqueros? Mi interpretación, que refleja los esfuerzos de los economistas financieros por encontrarle sentido a la catástrofe, es que principalmente apostaban con dinero de otra gente. El sector financiero hizo apuestas demasiado grandes y arriesgadas con fondos prestados -apuestas que fueron enormemente rentables hasta que fallaron-, pero fue capaz de conseguir préstamos baratos porque los inversores no comprendían lo frágil que era el sector.

¿Y qué hay de los tan cacareados beneficios de la innovación financiera? Coincido con los economistas Andrei Shleifer y Robert Vishny, que en un artículo reciente sostienen que gran parte de esa innovación consistió en crear la ilusión de seguridad proporcionando a los inversoressustitutos falsos de activos pasados de moda como los depósitos bancarios. Finalmente, la ilusión se vino abajo (y la consecuencia fue una crisis financiera desastrosa).

En su discurso de la semana pasada, por cierto, Obama insistió -dos veces- en que la reforma financiera no ahogará la innovación. Es una lástima.

Y ésta es la cuestión: tras recibir un duro golpe durante el periodo inmediatamente posterior a la crisis, los beneficios del sector financiero se están disparando otra vez. Parece muy probable que el sector volverá a jugar a los mismos juegos que nos metieron en este lío inicialmente.

De modo que, ¿qué tenemos que hacer? Como he dicho, apoyo las propuestas de reforma de la Administración de Obama y sus aliados del Congreso. Entre otras cosas, sería una pena ver que la campaña antirreforma de los dirigentes republicanos -una campaña marcada por una falta de honradez y una hipocresía asombrosas- triunfa.

Pero estas reformas deberían ser sólo el primer paso. También tenemos que reducir el tamaño de las finanzas.

Y no son sólo los detractores de fuera los que dicen esto (no es que los detractores de fuera críticos tengan nada de malo, ya que han acertado mucho más que los supuestamente buenos conocedores del tema; véase Greenspan, Alan). El Fondo Monerario Internacional ha hecho un llamamiento en favor de un impuesto sobre la actividad financiera -un FAT, o 'gordo', en sus siglas en inglés- que gravaría los beneficios y las remuneraciones del sector financiero. Un impuesto así, sostiene el fondo, podría "atenuar la asunción de riesgos excesivos". También podría "tender a reducir el tamaño del sector financiero", cosa que el fondo presenta como algo bueno.

El tema es que la propuesta del FMI es en realidad demasiado blanda. Aun así, si se convierte en una realidad, Wall Street va a estar que trina.

Pero el hecho es que hemos estado dedicando una parte demasiado grande de nuestra riqueza, una parte demasiado grande del talento del país, al negocio de diseñar complejos planes financieros y trapichear con ellos; planes que tienen cierta tendencia a destrozar la economía. Poner fin a esta situación perjudicará al sector financiero. ¿Y?

http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/lloren/Wall/Street/elpepueconeg/20100502elpneglse_3/Tes

Ainda há tempo de reformar o sistema financeiro ou passou o tempo de Obama?

¿Pero esto es todo?

La reforma financiera no arranca por la presión de la banca y las dificultades para darle la vuelta a 25 años de desregulación

CLAUDI PÉREZ 02/05/2010

La gran banca internacional -la banca, a secas- es la principal causante de la crisis, de la locura colectiva de los mercados en los últimos años. Eso es algo que ya casi nadie discute. Ni siquiera los propios banqueros, que llevan unos años surrealistas: en Francia, durante los ochenta, los socialistas tomaron los bancos; en España, izquierdas y derechas hicieron poco más o menos lo mismo con las cajas.

La gran banca internacional -la banca, a secas- es la principal causante de la crisis, de la locura colectiva de los mercados en los últimos años. Eso es algo que ya casi nadie discute. Ni siquiera los propios banqueros, que llevan unos años surrealistas: en Francia, durante los ochenta, los socialistas tomaron los bancos; en España, izquierdas y derechas hicieron poco más o menos lo mismo con las cajas; en la última década, en Estados Unidos, los bancos tomaron el Gobierno, y una vez llegada la crisis el sector consiguió cerrar una macabra cuadratura del círculo y "combinar lo peor del capitalismo y lo peor del socialismo: socializar las pérdidas y privatizar los beneficios", según la definición acuñada por el sociólogo Nicholas Taleb. En realidad, los chanchullos del sistema financiero están detrás de casi cualquier crisis de calado en los últimos 200 años. Aunque esa, probablemente, sea otra historia.

O tal vez no tanto: "No es que el sentido de responsabilidad de la comunidad financiera respecto a la sociedad sea pequeño: es que es prácticamente nulo", escribía tras el crack de 1929 y la Gran Depresión el maestro John K. Galbraith, uno de los grandes economistas del siglo XX. Desde su despacho en la Universidad de Texas, su hijo James K. Galbraith -también brillante economista- se ríe con sorna al otro lado del teléfono cuando se le pregunta por la refundación del capitalismo que prometieron los líderes mundiales hace ya más de dos años, tras el inicio de la Gran Recesión. "Es un espejismo pensar que el sistema puede funcionar tras la reforma financiera. El debate está planteado entre aquellos que son favorables a instaurar esa ilusión (los demócratas en Estados Unidos) y los que prefieren un sistema de rapiña. La tercera fuerza, en realidad la única fuerza efectiva, es el sistema judicial, que apenas ha comenzado a actuar. Que sea de veras efectiva (a través de investigaciones, de demandas y sobre todo de condenas) está por ver".

Así funciona Estados Unidos: al final, los grandes y los pequeños problemas empiezan a resolverse por la vía de los tribunales. Y puede que esa también sea la única forma de que funcione el resto del mundo: a golpe de látigo de los juzgados, empezando por la acusación de fraude de Estados Unidos a Goldman Sachs, cuyo presunto fraude (vendían productos montados sobre las nefastas hipotecas basura sin informar a sus clientes de los riesgos) representa el rostro inaceptable del capitalismo.

Porque tras montones de cumbres internacionales y centenares de reuniones entre reguladores, banqueros y políticos, la vida sigue igual. A pesar de haber hinchado las expectativas de una reforma profunda del sistema financiero con las habituales declaraciones grandilocuentes -"si quieren guerra, la tendrán" (Barack Obama); "el mundo seguirá siendo un lugar peligroso mientras no llegue la hora de la reforma" (Dominique Strauss-Kahn); "hay que refundar el capitalismo" (Angela Merkel y Nicolas Sarkozy), y así ad infinitum-, no hay apenas nada de aquella tierra prometida. La reforma financiera, la piedra angular del nuevo sistema que debe salir de las cenizas del viejo, no avanza. Y si lo hace es a un ritmo imperceptible para la ciudadanía -una palabra que debería escribirse siempre en cursiva-, incluso para buena parte de los expertos. "La política fracasó al aceptar que los bancos se autorregularan, y la política (y los políticos) vuelve a fracasar con estrépito porque lo único que ve la gente, y es poco probable que la gente se equivoque, es que los Gobiernos han rescatado a las entidades financieras con un cheque en blanco: miles de millones gastados después han vuelto a los beneficios, han vuelto a los bonus y sobre todo empiezan a volver a algunas de las prácticas que nos llevaron a esto: nada o apenas nada ha cambiado", resumía hace unos días el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en Barcelona.

La ira ciudadana aumenta a la velocidad que sube el paro, a medida que la crisis se prolonga y va dejando cicatrices aquí y allá, al conocerse una pensión multimillonaria de un banquero o cuánto se van a repartir los ejecutivos de otra entidad que en su día fue rescatada por el Estado. Los reguladores piden tranquilidad, aseguran que trabajan a la velocidad adecuada, no quieren prisas, argumentan que es un asunto demasiado delicado para precipitarse. Sólo los tejemanejes de Goldman Sachs que ha denunciado EE UU han podido sacar la reforma de su letargo al otro lado del Atlántico. Obama puede provocar así una respuesta en Europa, que de momento está enfangada en otros problemas.

Se supone que estar cerca de la muerte obliga a revisar las prioridades, la escala de valores, esas cosas. El capitalismo, o al menos la peculiar versión conocida como capitalismo financiero desregulado -o a la americana- que se impuso en los últimos 25 años, estuvo al borde del precipicio en algún momento de septiembre de 2008: los líderes mundiales no tardaron en proclamar que impondrán más regulación, más control tras unos años de barra libre, de casi todo vale. Al cabo, había una burbuja (o varias) con muchos padres pero sobre todo uno: la banca y una serie de prácticas basadas en los excesos. O en algo de tan dudoso nombre como el sistema bancario en la sombra. O directamente en el fraude, en algunos casos. Y eso había que cambiarlo para "disciplinar" el sistema financiero, según la definición del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero el olvido. El olvido es quizá uno de los grandes problemas económicos, uno de los más difícilmente solubles. La memoria financiera dura unos 10 años; acabado ese plazo ya nadie suele recordar qué demonios sucedió en la crisis anterior. Hace justo una década explotó una burbuja -la famosa puntocom-, apoyada en manipulaciones contables, en ingenierías financieras, el típico relato del ungüento de serpiente que acabó explotando. También entonces los reguladores prometieron ponerse a trabajar para evitar que eso volviera a repetirse. Casi 10 años después, la siguiente burbuja, inmobiliaria y de deuda, consiguió que los ejecutivos que perpetraron aquella crisis de las puntocom, las Enron, Worldcom y demás parecieran meros aprendices de brujo en comparación con los nuevos Houdinis de las finanzas y las matemáticas financieras.

No han pasado ni tres años desde el pinchazo inicial de esa burbuja y los banqueros "ya han perdido la memoria", asegura Paul De Grauwe, de la Universidad de Lovaina. Gobiernos y reguladores aseguran que no, que siguen teniendo entre ceja y ceja la reforma, que habrá cambios tarde o temprano. Pero el lobby financiero es potente; tal vez tan potente ya como el petrolero tras la irresistible evolución del sector bancario a lo largo de los últimos años.

En fin, la banca forcejea para mantener sin apenas cambios la desregulación iniciada en tiempos de Reagan y Thatcher, la revolución conservadora que luego continuaron -por cierto- los demócratas durante el mandato de Bill Clinton, y que llegó a convertirse en dogma con el Gobierno de George W. Bush. Un ejército de lobbistas presiona en Washington, en Bruselas, en Basilea y allá donde se negocie la reforma financiera para impedirlo, en un pulso que ha desarrollado una narrativa en la que caben incluso las conspiraciones: algunos de los que impulsaron la desregulación siguen en el puente de mando. "Larry Summers, asesor económico de Obama, fue férreo defensor de la desregulación con Clinton; Timothy Geithner, secretario del Tesoro, procede de Wall Street, y Jaime Caruana, que debe poner en marcha los nuevos requisitos de capital y liquidez en el Banco de Pagos de Basilea, es uno de los responsables de la regulación que está en vigor, y que permitió a los bancos medir sus propios niveles de riesgo, con las consecuencias que después se han visto", ataca José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Y sin embargo, es cierto que algunos aspectos de la reforma avanzan. Obama ha dado un paso adelante en esa carrera: la reforma acaba de entrar en el Senado y el presidente norteamericano quiere tenerla lista antes del verano o, a más tardar antes del segundo aniversario de la caída de Lehman Brothers, el Waterloo del sector financiero. En Europa se avanzó con rapidez al principio, pero la reforma se encalló y los problemas de Grecia la han dejado aparcada, al menos de momento.

Desde el Banco de Pagos de Basilea -una especie de banco central de bancos centrales-, Stephen G. Cecchetti pone el contrapunto a quienes critican los retrasos acumulados: "No estoy de acuerdo con la supuesta lentitud de la reforma. Las cosas van muy, muy deprisa. Hay aspectos técnicos que pueden suponer más tiempo, sobre todo la imprescindible coordinación internacional, pero en menos de dos años hemos avanzado mucho", asegura, en línea con José Viñals, máximo responsable del sector financiero en el FMI. "Puede que la banca presione porque al fin y al cabo los cambios se van a notar en la cuenta de resultados. Pero ni siquiera los bancos se oponen a una mayor regulación, tras unos años en los que en algunos aspectos y en algunos países se iba en la dirección contraria", añade. Y deja claro que básicamente va a haber "más requisitos de capital y de liquidez para los bancos; falta ver exactamente su alcance, pero la filosofía ya está consensuada".

Más requisitos de capital y liquidez, naturalmente, es otra forma de decir que la banca debe volver a ser predecible y aburrida: al menos los bancos comerciales. Endeudarse por 20 y hasta 30 veces el capital llegó a ser la regla y no la excepción en los últimos años; y no sólo en la banca de inversión de Wall Street. "Tienen sentido los pasos que se están dando en esa dirección", asegura desde Princeton el ex asesor de Clinton Alan S. Blinder, "pero hay montones de potenciales diablos en los detalles". Blinder afirma que Gobiernos, reguladores y mercados "aún no han olvidado las causas de la crisis (aunque tarde o temprano lo harán), por lo que esta sigue siendo una gran oportunidad". "Eso sí: los lobbies no se van a quedar de brazos cruzados. La presión va a ser intensa, hasta el último suspiro. Hay mucho dinero en juego", añade por correo electrónico.

Obama tiene el viento a favor tras la acusación contra Goldman Sachs, que ha aumentado la presión popular para que los cambios normativos salgan adelante pese a las reticencias de los republicanos: dos tercios de los norteamericanos son favorables a atar en corto a los bancos. Pero esa batalla puede tener consecuencias en la Unión Europea. "Hasta ahora no ha habido grandes diferencias entre la cincuentena de propuestas que han salido de Estados Unidos y de Europa: los caminos seguidos son parecidos en hedge funds [fondos especulativos], derivados, agencias derating y control de riesgo. La diferencia es que Obama ha sabido encontrar el tempo adecuado, a pesar de que algunos le han acusado de utilizar el caso Goldman Sachs para eso, mientras que Europa ha perdido el empuje inicial tanto por la crisis fiscal como por la presión de Reino Unido, que tiene una posición ambivalente porque teme perder la City y actúa siempre en su propio interés", dice Karel Lannoo, experto en regulación financiera del Center for European Policy Studies.

Entre la docena de expertos consultados predominan quienes piensan que el proceso va lento e incluso "muy lento", como De Grauwe. Pero eso tampoco es necesariamente malo. El sistema financiero es como el cerebro de la economía: un mecanismo de coordinación que asigna capital para construir fábricas, viviendas y carreteras, según la definición de Keynes. Y a diferencia de lo que ocurre con otros sectores, una mala reforma puede ser muy peligrosa en algo tan delicado. "El proceso se ha ralentizado, pero ese retraso tiene su lado bueno: ha habido propuestas populistas, improvisadas, con el único objetivo de calmar a la opinión pública. Y habría que diseñar los cambios con más calma, con más cabeza. La reforma financiera no nos va a sacar de la crisis: debe dar forma al sistema financiero del futuro, evitar crisis futuras dentro de lo posible. No es nada sencillo. No es bueno improvisar con ella", apunta desde Londres Vicente Cuñat, de la London School of Economics.

Ricardo Caballero, profesor del MIT en Cambridge, comparte ese punto de vista. "Europa va a estar concentrada en Grecia, en la deuda pública y en su pérdida de competitividad durante un tiempo. La reforma se postergará, y eso retrasará la estadounidense porque es esencial la coordinación internacional para que la banca no encuentre resquicios por donde librarse de la regulación. Puede que eso no sea del todo malo: muchas de las propuestas que se han hecho no solucionan nada de lo que causó la crisis, y algunos aspectos, como algunas cosas de la regla Volcker [la propuesta estadounidense], son incluso contraproducentes". "Es tan importante lo que se hace como lo que no se hace", añade Caballero, "y hay que tener en cuenta que en esta crisis no sólo cometió errores el sector privado; también los reguladores y los supervisores se equivocaron, crearon una enorme confusión, y es necesario abordar un sistema de garantías públicas para controlar el riesgo sistémico".

No es tarea fácil regular un sistema en el que los bancos son el casino, los grandes apostadores, los agentes de los pequeños apostadores y donde casi tienen mano con el croupier. La banca aduce que ha vuelto a los beneficios, que el crédito se recuperará tarde o temprano y que bastaría con ligeros ajustes para que el sector funcione como un reloj. Y mete miedo: asegura que el tsunami regulatorio, las más de 50 propuestas en su conjunto, dejarán menos dinero para prestar y por lo tanto dificultarán la concesión de créditos, y con ello la salida de la recuperación. Javier Suárez, profesor del Cemfi, admite que esos argumentos "pueden llegar a paralizar a los reguladores ante las dificultades para calibrar cuál puede ser el resultado de tocar tantas claves a la vez". Y resume cómo está la situación en cuatro trazos.

Uno: "Basilea va a elevar las necesidades de capital y de liquidez, y eso es deseable y sensato porque llevará a una banca más robusta, siempre que se haga con un calendario a varios años vista para no ahogar la recuperación". Dos: "Aún no hay consenso, pero va a haber una regulación para los bancos demasiado grandes o demasiado interconectados para caer. Una forma puede ser trocearlos, como han propuesto Estados Unidos y Reino Unido, aunque es posible que eso no solucione nada. Otra aproximación es gravarlos con impuestos, como ha propuesto el FMI, sobre todo en el caso de las operaciones más especulativas: eso cambiaría el actual sistema de incentivos, que lleva a los bancos a hacerse cada vez más grandes porque saben que así el Estado los salvará si algo sale mal". Tres: hay acuerdo para regular los hedge funds, el capital riesgo y los productos derivados -armas de destrucción masiva en manos de los banqueros, según el inversor Warren Buffet-; es decir, a más presión para los actores y los productos más especulativos del negocio. Y por último, hay varias medidas aún difusas para cambiar la estructura institucional, un cajón de sastre que incluye crear nuevas autoridades y "hacer reglas más claras" para cuando lleguen nuevas crisis, resume Suárez.

No se trata de un resumen exhaustivo: hay propuestas para regular también el papel de las agencias de calificación de riesgos, que no vieron venir la crisis, contribuyeron a crear la burbuja e incluso han puesto su granito de arena para que las cosas vayan a peor: suelen hinchar sus notas cuando todo va bien y tienen el gatillo fácil para rebajar los ratings cuando van mal, según sus detractores, lo que supone exacerbar los ciclos. Y hay medidas también para limitar los paraísos fiscales -de muy escaso calado- y para regular los bonus de los banqueros y evitar así comportamientos miopes, cortoplacistas. Se trata de ligar las retribuciones al largo o muy largo plazo para evitar que los ejecutivos asuman riesgos excesivos a corto plazo para llenarse los bolsillos, pase lo que pase después con la cuenta de resultados. "Pero no va a ser sencillo tocar los bonus", avisa Dean Baker, del Centro de Estudios de Política Económica en Estados Unidos.

En realidad, no va a ser nada fácil tocar nada. Van casi tres años de crisis desde el estallido de las subprime, y de momento los acuerdos brillan por su ausencia. Un ejemplo: el FMI presentó dos propuestas de impuestos a la banca en la última reunión de los ministros de Finanzas del G-20, en Washington, y se encontró posiciones encontradas. Países como Canadá o Australia, que han capeado bien la crisis y tienen un sistema financiero saneado, no quieren ver ese tipo de gravámenes ni en pintura. Y en cambio, los más golpeados -EE UU y Reino Unido, tradicionalmente contrarios a cualquier cosa que suene a más impuestos, además de los socios de la UE- están a favor porque además, de alguna manera, les puede venir bien ese dinero para sanear sus cuentas públicas, muy castigadas por la crisis.

Una de las grandes lecciones de esta crisis es que la política va por detrás de la economía, salvo cuando es imprescindible acudir en auxilio de la segunda. La innovación financiera siempre ha ido por delante de la regulación necesaria. Al cabo, los políticos suelen prepararse para la batalla que ya se perdió. Aun así, "sería imperdonable que llegara una crisis parecida por uno de los agujeros que ha dejado la regulación en estos años. No volveremos al business as usual. Tal vez no lleguemos lo suficientemente lejos por las presiones del lobby financiero, que es enorme, y sin embargo está más débil de lo que solía. Porque lo que de verdad es enorme es el resentimiento de los Gobiernos contra la industria financiera", cierra Nicolas Verón, de Bruegel. Galbraith, tan agraviado durante años por los neoliberales por demostrar que el rey estaba desnudo, solía decir que los altos ejecutivos del sector financiero suelen vivir tanto del rigor como de la irracionalidad: así se hacen los negocios, y así se cimentan algunos excesos. Sobre todo cuando la regulación no es la adecuada. -

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Europa no seu momento América Latina: Espanha não é a Grécia!

ENTREVISTA: JOSÉ MANUEL CAMPA Secretario de Estado de Economía

"No hay comparación posible entre España y Grecia"

LUCÍA ABELLÁN - Madrid - 02/05/2010

El terremoto desatado esta semana por la agencia Standard & Poor's (S&P) no ha logrado endurecer el discurso de José Manuel Campa, más dado al temple del profesor que fue que al ardor político. La entrevista sortea con excesiva cautela el ataque a una entidad que ha puesto patas arriba los mercados tras degradar la deuda griega al nivel del bono basura y, de paso, rebajar la portuguesa y la española, que pese a todo conserva un notable. En una sala palaciega del Ministerio de Economía donde los frescos, los cuadros y las puertas enmascaradas distraen fácilmente la atención, el secretario de Estado de Economía desarma asépticamente los argumentos de S&P, cuyo impacto en los mercados soliviantó al portavoz económico de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, que se preguntó sarcásticamente: "¿Quién es Standard & Poor's?

Pregunta. ¿Usted también se pregunta quién es S&P para determinar así el futuro de España y de Europa?

Respuesta. No creo que esté determinando el futuro de España ni de Europa. Es una empresa que evalúa la calidad de la deuda de empresas y gobiernos. Y según la valoración que hacen los distintos inversores de la opinión que ellos emiten tiene más o menos impacto en los mercados.

P. ¿Ese impacto será grande?

R. Sí y no. Justo al anunciarse su decisión se vio cómo la Bolsa cayó casi un 2%. Pero al día siguiente recuperó algo más. La opinión de S&P está basada en expectativas que no coinciden con el consenso de los analistas, en particular las perspectivas de crecimiento de la economía española hasta 2015, claramente inferiores a las del resto. Además, su percepción desde febrero, cuando emitieron su última opinión, ha empeorado, mientras que para la mayoría de analistas ha ido mejorando. Lo que tienen que hacer los inversores es valorarlo. No compartimos la opinión de S&P.

P. ¿Puede ocurrir en España algo similiar a lo que está pasando en Grecia?

R. Las diferencias con Grecia son muchas: tanto en términos de tamaño como de dinamismo empresarial, de la calidad y la estabilidad del sistema institucional, de la competitividad de la economía, de niveles de deuda pública, de ahorro, de inversión... Hay que recordar, además, el largo historial de credibilidad de las cuentas públicas españolas. En suma, no hay comparación posible.

P. ¿Cree entonces que son completamente infundados los temores de esta agencia?

R. No digo que sean totalmente infundados. Lo que sí es poco razonable es la estimación de crecimiento. Y no lo creo yo solo.

P. ¿Tiene previsto hacer otra gira internacional para reunirse con inversores y convencerlos de la solvencia de España?

R. Esas giras se hacen regularmente para informar a inversores sobre la evolución de la economía. Es importante mantenerlos informados. La economía española vive una transformación desde un boom en el que gran parte del PIB dependía de la construcción residencial hacia actividades que se deben potenciar en otros sectores. Eso requiere explicación, más aun en épocas de cambio, y sin lugar a dudas, ahora que la sensibilidad de los mercados es más alta.

P. ¿Intentará reunirse con Standard & Poor's?

R. Lo hacemos habitualmente con ellos y con muchos otros analistas e inversores.

P. Una de las objeciones que plantean los analistas de esa agencia es la falta de concreción del ajuste fiscal. ¿Les falta trasladar la austeridad a hechos concretos?

R. S&P confirma nuestro objetivo de déficit de 2010 y prevé mayores déficits que nosotros para los próximos años, no porque no se apliquen los ajustes, sino porque al prever mucho menos crecimiento de la economía, la recaudación de impuestos resulta inferior y gastos como el de las prestaciones por desempleo, mayores.

P. La agencia se inquieta por la partida de personal, que avanza más de lo que sería lógico en recesión. ¿No cree que ha llegado la hora de mandar un mensaje con el sueldo de los funcionarios?

R. El plan de austeridad indica que esa partida tendrá que caer un 4% en cuatro años. El mensaje ya está mandado. Éste es el compromiso que hay que cumplir.

P. Sí, pero el compromiso convive con un pacto de mejora salarial según la inflación hasta 2012.

R. Lo fundamental es cumplir esa reducción del 4%. Existe un compromiso adicional, una tasa de reemplazo del 10% de las vacantes públicas. Si somos capaces de proveer los mismos servicios con menos personas, eso son ganancias de productividad que se pueden reflejar en mejoras salariales nominales, pero con caídas del coste total de la partida de sueldos y salarios.

P. ¿Pero están decididos a cumplir el acuerdo de alza salarial?

R. Estamos decididos a cumplir el Programa de Estabilidad.

P. S&P habla de rigideces en el mercado laboral. ¿No cree que el ritmo al que camina la negociación entre el Gobierno y los agentes sociales es contrario a la urgencia económica?

R. Podemos discutir si es suficientemente rápido. El Gobierno ha hecho una apuesta: conseguir una reforma con amplio consenso social. Eso requiere unos tiempos. Las reformas con consenso resultan más efectivas. Pero la necesidad de hacerlo también es importante. Y cuanto antes, mejor.

P. Dentro de esa reforma se propone adaptar el modelo austriaco de financiación del despido a través de un fondo con aportaciones de las empresas. Parece que Economía no lo comparte.

R. Economía no está en absoluto en desacuerdo. Una parte esencial de la reforma laboral es atacar la dualidad. Tenemos un mercado en el que el 35% de la población activa oscila entre contratos temporales y paro, y el resto tiene contratos fijos. Esa dualidad no es buena. No fomenta la movilidad, la estabilidad para desarrollar proyectos personales, la formación... Hay aspectos del modelo austriaco que lo fomentan y esto nos gusta. Lo que no tiene sentido es una copia literal de ese modelo. En Austria el desembolso de la empresa al despedir es cero. Eso no se va a aplicar en España.

P. ¿Qué aspectos serían trasladables?

R. La esencia del modelo: un fondo que el trabajador vaya acumulando a lo largo de su relación laboral y que se lleve si cambia de trabajo, que promueva la movilidad a la vez que incentive la fidelización y la formación... Pero sobre todo que fomente la eliminación de la dualidad.

P. ¿Lo pagarían las empresas?

R. No tiene por qué. Podrían pagarlo las empresas, los trabajadores o el Estado.

P. ¿Van a extender el contrato indefinido más barato [33 días por año trabajado] a los nuevos trabajadores?

R. Se trata de generalizarlo para nuevos trabajadores, pero se puede hacer de varias maneras. Una posibilidad es permitirlo para las conversiones de temporales a fijos. Otras, ampliarlo por edad, por formación...

P. ¿La reforma laboral es la más urgente de la economía?

R. Es una de las fundamentales.

P. ¿Se siente cómodo dentro de esta indefinición de propuestas en el ámbito económico: de anuncios, de rectificaciones...?

R. No estoy seguro de compartir esa afirmación. En el diálogo social, el Gobierno ha ido poniendo documentos encima de la mesa porque en una discusión tripartita no tiene sentido llegar con propuestas cerradas.

P. ¿Ha tocado techo el paro?

R. Es muy difícil predecir, pero el 20,05% será una de las cifras más altas que veamos. De hecho, seguimos manteniendo nuestra predicción de la tasa media de paro para 2010 [19%].

P. Tiene que bajar mucho para que esa media se cumpla.

R. Bueno, tiene que bajar. Tendrá que haber un trimestre del 18% y dos del 19%, por ejemplo.

P. No sé si la situación permite prever un escenario de ese tipo.

R. Una vez superada la etapa de descensos en el PIB, ahora vendrán crecimientos suaves intertrimestrales. Habrá industrias que creen empleo y otras que destruyan. En la reasignación, la tasa media anual será el 19%, que tampoco es particularmente buena.

P. ¿De verdad fue un error la aparición de los datos del paro en la web del INE días antes de su publicación oficial?

R. Por supuesto que fue un error y ya se está trabajando para que no vuelva a ocurrir. Me gustaría dejarlo muy claro porque he escuchado algún comentario sobre una posible intencionalidad de la filtración para evitar que el Gobierno manipulara el dato. El INE tiene una bien merecida reputación a nivel internacional. En el contexto actual de los mercados, lanzar esas insidias me parece gravísimo. Quien piense lo contrario debería presentar pruebas.

P. S&P también se preocupa por la banca. Como ocurre con el mercado laboral, tampoco este sector se restructura con rapidez.

R. El fondo de ayuda bancaria tiene 10 meses de vida y hay más de 20 cajas -de 47- en restructuración. Actividad hay; otra cosa es que el proceso vaya a ritmos que tienen que ver más con la dinámica de cada empresa.

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Preguntas y respuestas sobre la 'tragedia' griega

La recuperación de la crisis

Preguntas y respuestas sobre la 'tragedia' griega

Las causas y principales cuestiones de una crisis que ha puesto en evidencia las limitaciones de una UE sin política económica común frente a los especuladores

ÁLVARO ROMERO 26/04/2010

Grecia lleva ya más de cuatro meses buscando una solución a su grave situación financiera. Pero cada paso que da en el sentido de superar la crisis, queda disipado por culpa de la presión de los mercados y las reticencias de algunos de sus socios del euro. Asimismo, los problemas que está encontrando la UE para solucionar la tragedia griega han puesto de relieve los defectos de carecer de una política económica común, lo que ha dejado al país mediterráneo indefenso ante los ataques de los especuladores, que ya han puesto sus ojos en la siguiente víctima de la llamada primera crisis del euro: Portugal.

¿Cuál es el problema de Grecia?

Grecia ha vivido fiscalmente hablando por encima de sus posibilidades en la última década. Durante años, ha gastado más de lo que ingresaba y se ha saltado a la torera el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE que limita el déficit público por debajo del 3% y obliga a controlar la emisión de deuda, que no puede superar el 60% del Producto Interior Bruto. Y para ocultarlo no dudó en manipular sus estadísticas oficiales. Dentro de esta tendencia, Grecia cerró 2009 con un déficit público del 13,6%, según el último dato revisado de Bruselas, al mismo tiempo que su deuda pública escalaba al 115% del PIB. Estos niveles son insostenibles para cualquier economía y hacen dudar de su solvencia a la hora de pagar. Y a mayor riesgo, menos demanda, lo que obliga a Grecia a ofrecer una mejor rentabilidad por sus bonos para poder colocarlos entre los inversores con una consecuencia clara: la prima de riesgo y el interés de los títulos de deuda de la República Helénica han marcado sus máximos desde que entró en el euro. Este sobrecoste hipoteca los ingresos del Estado, le impide reducir el déficit y bloquea las eventuales medidas para estimular la economía. Una espiral difícil de romper y que, a medio o largo plazo, le llevarían a la bancarrota.

¿Qué necesita?

Grecia debe encontrar financiación urgente para afrontar los pagos por 52.000 millones de euros que vencen este año, la mayoría en concepto de los intereses asociados a su alto nivel de deuda. Aunque podría ser más: hay quien eleva esta cifra hasta los 80.000 millones, como el presidente del banco central alemán, Axel Weber, o varias casas de análisis financiero. De esta cifra, solo el próximo mes debe abonar 8.500 millones. No obstante, sus arcas se han quedado vacías con los compromisos que tenía en abril, y eso que ha podido realizar modestas emisiones a corto plazo en las últimas semanas, aunque con una rentabilidad que más que duplicaba las anteriores operaciones de similares características que hizo el pasado enero. Por este motivo, ante la imposibilidad de recurrir al mercado europeo por sus altos precios para captar el grueso de los fondos que precisa, Grecia ha sondeado también los mercados de Asia y Estados Unidos, pero también le han cerrado la puerta. Se da la circunstancia de que la mayor parte de la deuda griega está en manos de bancos franceses y, en segundo lugar, alemanes.

¿Por qué recurrir a Bruselas?

Grecia forma parte de la Unión Monetaria y, como tal, carece del margen de maniobra que le daría contar con una moneda propia, como podría ser una devaluación, para hacer frente a la amenaza de bancarrota. Por este motivo, la solución a la crisis pasa necesariamente por que sus socios de la eurozona, que no pueden realizar inyecciones directas de capital entre sí, le echen una mano. El pasado 25 de marzo, la UE llegó a un acuerdo de la mano de Alemania y Francia para salir en rescate de Grecia en caso de que lo necesitase y como última opción, eso sí con la participación del FMI. Dos semanas después, la persistente presión de los inversores les obligó a aclarar su propuesta y a poner una cifra a este pacto político: créditos bilaterales por 30.000 millones de sus socios del euro y hasta 15.000 millones del FMI. En total, 45.000 millones que, en teoría, deben ser suficientes para que el país mediterráneo pueda llegar a final de año sin renegociar los plazos de vencimiento de su deuda, lo que además afectaría a la credibilidad del conjunto de la eurozona pese a que Grecia apenas supone algo más de un 2% de su PIB total.

¿Qué le exige Bruselas y el FMI para darle el dinero?

Además de los intereses asociados a los créditos bilaterales, que están por debajo del precio que supone recurrir al mercado, tanto Bruselas como sus socios del euro y el FMI le exigen que ponga en marcha un plan concreto y creíble de medidas de aquí hasta 2012 que de confianza sobre el compromiso de Atenas para reconducir sus finanzas.

¿Qué ha hecho Atenas hasta la fecha?

El Gobierno socialista de Yorgos Papandreu se encontró con el problema de su delicada situación financiera nada más acceder al poder. Su primer paso fue reconocerlo y adecuar las estadísticas. Después, para responder a las primeras exigencias de Bruselas para poner en marcha el plan de rescate, por un lado, y aplacar la presión de los mercados financieros, por otro, aprobó un duro plan de ajuste. Este programa, que en un primer momento fue bien recibido por el Ejecutivo comunitario aunque ha causado numerosas protestas y varias huelgas generales en el país, incluye un importante recorte del gasto, la reforma del sistema de pensiones, la privatización de empresas públicas y la congelación de los sueldos de los funcionarios, entre otras medidas. Todos estos sacrificios con el objetivo de cumplir con el límite del 3% del PIB que impone el Pacto de Estabilidad. No obstante, pueden no ser suficientes a la vista de cómo se está desarrollando la situación, lo que deja a Atenas en una difícil tesitura y sin apenas margen de maniobra.

¿Por qué sigue sufriendo la deuda griega?

"A los tiburones financieros se les llama así porque cuando huelen sangre, muerden para sacar todo el provecho posible. Grecia está débil, necesita dinero y ellos van a intentar cobrárselo al precio más caro posible", resume José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. En este sentido, el mensaje claro de Bruselas de que no dejará caer a Grecia da alimento a los especuladores, que al entender que no llegará la bancarrota por contar con un salvavidas europeo, fuerzan sus posiciones contra la deuda soberana del país para sacar la máxima rentabilidad. A su vez, detrás del imparable aumento de los costes para acudir al mercado a financiarse persisten las dudas que despierta el plan de austeridad de Grecia entre los inversores.

¿En qué afecta la presión de los mercados a Grecia?

A los precios a los que los bonos griegos cotizan actualmente en el mercado, que están en niveles récord desde la instauración del euro tanto a corto como medio y largo plazo, el coste de la deuda se come todo el ahorro que consigue el Gobierno con su drástico plan de austeridad. Por este motivo, dificulta muchísimo las posibilidades de recuperación de su economía, pieza clave para poder salir del hoyo.

¿Por qué Alemania pone tantas pegas?

Como primera potencia europea, a Alemania le toca aportar la mayor parte de los fondos del rescate, más de 8.300 millones, pero afronta una gran oposición interna a librar el dinero. Según señalan los analistas, el Gobierno de Angela Merkel está más pendiente de las elecciones en el estado federal de Renania -el más potente del país- que tendrán lugar el próximo día 9 de mayo y de no descontentar a sus electores que de Atenas. Pese a la exposición de su sector financiero, Berlín ha abogado durante toda la crisis a que Atenas agote el recurso a los mercados, y por tanto que pague tipos de interés elevados como castigo por los años de excesos y engaños de las autoridades helenas sobre las cifras del déficit público.

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Bolívia e Empresas transnacionais

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Protestos latinos nos EUA

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No deserto do Arizona

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