Corte de La Haya abrió una caja de Pandora
Mauricio Herrera U. y agencias. | mherrera@nacion.com
En 1928 Nicaragua y Colombia firmaron el tratado Esguerra Bárcenas en el que Nicaragua aceptó la soberanía colombiana sobre las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
Sin embargo, en 1980 el gobierno sandinista desconoció aquel tratado, volvió a reclamar la posesión de las islas y de los cayos Roncador, Serrana y Quitasueños y objetó el límite establecido en el meridiano 82.
Nicaragua ha sostenido que los islotes y bancos situados en esa región forman parte de su plataforma continental y por lo tanto no acepta que el meridiano 82 fije la línea divisoria.
En el 2001, Nicaragua interpuso una demanda ante la Corte Internacional de La Haya para resolver de una vez por todas el diferendo con Colombia.
El 13 de diciembre pasado, la Corte resolvió que la soberanía sobre las islas ya había quedado resuelta en 1928 y se declaró sin jurisdicción sobre ese tema.
Sin embargo, la Corte sí se declaró competente para dirimir el conflicto sobre las coordenadas exactas de la frontera marina.
El litigio también deberá resolver otras cuestiones territoriales como la soberanía de los cayos, formaciones rocosas sin habitantes y regentadas hasta ahora por Colombia.
La disputa se acentúa por el hecho de que Nicaragua pretende explotar económicamente las riquezas de esa zona. La revista nicaragüense Confidencial informó en el 2003 que el Gobierno entregó a seis compañías estadounidenses las primeras licencias para la exploración petrolera en la zona en disputa.
Colombia amenazó con demandar a las compañías que iniciaran tareas de exploración.
“El meridiano 82 llega a menos de 100 millas náuticas de las costas, cuando la zona económica exclusiva establece 200 millas náuticas y la plataforma continental 350 millas náuticas”, dijo a la revista Mauricio Herdocia, asesor legal de la Cancillería de Nicaragua.
http://www.nacion.com/ln_ee/2008/febrero/27/mundo1440395.html
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