"Desde mi punto de vista –y esto puede ser algo profético y paradójico a la vez– Estados Unidos está mucho peor que América Latina. Porque Estados Unidos tiene una solución, pero en mi opinión, es una mala solución, tanto para ellos como para el mundo en general. En cambio, en América Latina no hay soluciones, sólo problemas; pero por más doloroso que sea, es mejor tener problemas que tener una mala solución para el futuro de la historia."

Ignácio Ellacuría


O que iremos fazer hoje, Cérebro?
Mostrando postagens com marcador Economia. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Economia. Mostrar todas as postagens

domingo, 15 de maio de 2011

Economistas y democracia por Dani Rodrik

Economistas y democracia

Dani Rodrik

2011-05-11

Economistas y democracia

CAMBRIDGE – Últimamente he estado presentando mi nuevo libro The Globalization Paradox (La paradoja de la globalización) a diferentes grupos. A esta altura ya estoy acostumbrado a todo tipo de comentarios de parte de la audiencia. Pero en un evento reciente de lanzamiento del libro, el economista asignado para analizarlo me sorprendió con una crítica inesperada. “Rodrik quiere que el mundo sea seguro para los políticos”, dijo, enfurruñado.

Para que el mensaje no cayera en saco roto, luego ilustró su argumento recordándole al público al “ex ministro japonés de Agricultura que sostuvo que Japón no podía importar carne vacuna porque los intestinos humanos son más largos en Japón que en otros países”.

El comentario generó algunas risitas entre dientes. ¿A quién no le gusta hacer bromas a expensas de los políticos?

Pero la observación tuvo una intención más seria y evidentemente estaba destinada a exponer un error fundamental en mi argumento. El hombre que analizaba mi libro encontraba evidente que dejarles a los políticos más espacio de maniobra era una idea disparatada –y suponía que la audiencia estaría de acuerdo-. Si uno elimina las limitaciones a lo que los políticos pueden hacer, insinuó, lo único que conseguirá son intervenciones tontas que estrangulan a los mercados y frenan el motor del crecimiento económico.

Esta crítica refleja un malentendido grave respecto de cómo funcionan realmente los mercados. Educados con libros de texto que oscurecen el papel de las instituciones, los economistas suelen imaginar que los mercados surgen por sí solos, sin la ayuda de una acción resuelta y colectiva. Adam Smith puede haber tenido razón al decir que “la propensión a transportar, trocar e intercambiar” es innata de los seres humanos, pero hace falta una panoplia de instituciones ajenas al mercado para materializar esta propensión.

Consideremos todo lo que se necesita. Los mercados modernos precisan una infraestructura de transporte, logística y comunicación, que en gran parte es el resultado de inversiones públicas. Necesitan sistemas de cumplimiento de contratos y protección de los derechos de propiedad. Precisan regulaciones que aseguren que los consumidores tomen decisiones informadas, que las externalidades se internalicen y que no se abuse del poder del mercado. Necesitan bancos centrales e instituciones fiscales para evitar el pánico financiero y los ciclos comerciales moderados. Precisan protecciones sociales y redes de seguridad para legitimar los resultados distributivos.

Los mercados que funcionan bien siempre están arraigados en mecanismos más amplios de gobernancia colectiva. Esa es la razón por la cual las economías más ricas del mundo, las que tienen los sistemas de mercado más productivos, también tienen grandes sectores públicos.

Una vez que reconocemos que los mercados requieren reglas, luego debemos preguntarnos quién escribe esas reglas. Los economistas que denigran el valor de la democracia a veces hablan como si la alternativa a la gobernancia democrática fuera la toma de decisiones de reyes-filósofos platónicos de mentes elevadas –idealmente economistas.             

Sin embargo, este escenario no es ni relevante ni deseable. Por un lado, cuanto más baja la transparencia, representatividad y responsabilidad del sistema político, más probabilidades hay de que intereses especiales se apropien de las reglas. Por supuesto, también se puede capturar a las democracias. Pero siguen siendo nuestra mejor salvaguarda contra el régimen arbitrario.

Es más, la formulación de las reglas rara vez tiene que ver sólo con la eficiencia; puede implicar compensar objetivos sociales enfrentados –estabilidad versus innovación, por ejemplo- o tomar decisiones distributivas. Estas no son tareas que querríamos encomendar a economistas, quienes podrían saber el precio de muchas cosas, pero no necesariamente su valor.  

Es verdad, la calidad de la gobernancia democrática a veces se puede aumentar si se reduce la discreción de los representantes electos. Las democracias que funcionan bien suelen delegar el poder de formular las reglas a organismos cuasi-independientes cuando las cuestiones que se barajan son técnicas y no plantean cuestiones distributivas; cuando el intercambio de favores políticos podría resultar en desenlaces subóptimos para todos; o cuando las políticas están afectadas por la miopía y descartan considerablemente los costos futuros.

Los bancos centrales independientes ofrecen una ilustración importante de esto. Puede estar en manos de los políticos electos la tarea de determinar el objetivo de inflación, pero los medios utilizados para alcanzar ese objetivo son relegados a los tecnócratas en el banco central. Aún entonces, los bancos centrales normalmente siguen siendo responsables ante los políticos y deben ofrecer una explicación cuando no logran los objetivos.

De la misma manera, puede haber instancias útiles de delegación democrática a organizaciones internacionales. Los acuerdos globales para ponerle un tope a las tasas de aranceles o reducir las emisiones tóxicas son, por cierto, valiosos. Pero los economistas tienden a idolatrar estas limitaciones sin escudriñar suficientemente las políticas que las producen.

Una cosa es defender las limitaciones externas que mejoran la calidad de la deliberación democrática –impidiendo el cortoplacismo o exigiendo transparencia, por ejemplo-. Otra cosa totalmente distinta es subvertir la democracia privilegiando intereses particulares por sobre otros.

Por caso, sabemos que los requerimientos globales de adecuación del capital generados por el Comité de Basilea reflejan abrumadoramente la influencia de los grandes bancos. Si las regulaciones fueran escritas por economistas y expertos en finanzas, serían mucho más rigurosas. Por el contrario, si las reglas fueran relegadas a procesos políticos internos, podría existir una mayor presión compensatoria de parte de los accionistas que se oponen (aunque los intereses financieros también son poderosos fronteras para adentro).

Del mismo modo, a pesar de la retórica, muchos acuerdos de la Organización Mundial de Comercio no son el resultado de la búsqueda del bienestar económico global, sino del poder de lobby de las multinacionales que buscan oportunidades para generar ganancias. Las reglas internacionales sobre patentes y propiedad intelectual reflejan la capacidad de las empresas farmacéuticas y de Hollywood –para dar apenas dos ejemplos- para salirse con la suya. Estas reglas son ampliamente ridiculizadas por los economistas por haber impuesto limitaciones inapropiadas a la capacidad de las economías en desarrollo para acceder a productos farmacéuticos baratos u oportunidades tecnológicas. 

De manera que la opción entre discreción democrática en casa y limitación externa no siempre es una elección entre buenas y malas políticas. Aún cuando el proceso político interno funcione de manera deficiente, no existe ninguna garantía de que las instituciones globales vayan a funcionar mejor. Muy a menudo, la elección es entre ceder ante quienes buscan rentas en el país o los extranjeros. En el primer caso, al menos las rentas se quedan en casa.

Para terminar, el interrogante tiene que ver con a quién le concedemos el poder para hacer las reglas que los mercados necesitan. La realidad inevitable de nuestra economía global es que el principal sitio de responsabilidad democrática legítima sigue estando dentro del estado nación. De manera que de buena gana me declaro culpable de la acusación de mi crítico economista. quiero que el mundo sea seguro para los políticos democráticos. Y, francamente, me preocupan aquellos que no quieren lo mismo.

Dani Rodrik, profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de Harvard, es autor de The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy.

http://www.project-syndicate.org/commentary/rodrik56/Spanish

quinta-feira, 3 de fevereiro de 2011

Controle internacional do preço das commodities?

São Paulo, quinta-feira, 03 de fevereiro de 2011
   
Mantega quer apoio contra regulação de commodities

Em reunião com secretário dos EUA, ministro tenta brecar proposta francesa

No encontro, ministro da Fazenda também falará de preocupações com câmbio e com pacote americano

PATRÍCIA CAMPOS MELLO
DE SÃO PAULO

O ministro da Fazenda, Guido Mantega, buscará apoio dos EUA para brecar a proposta do presidente francês, Nicholas Sarkozy, de regular os preços mundiais das commodities. Isso ocorrerá em reunião com o secretário do Tesouro americano, Timothy Geithner, na segunda, em Brasília.
Geithner visitará São Paulo e Brasília, em preparação para a visita do presidente Barack Obama, que virá ao país no mês de março.
Na presidência do G20, Sarkozy está propondo medidas para reduzir a especulação nos mercados de commodities e, com isso, combater a alta mundial dos preços de alimentos.
O governo brasileiro, grande exportador de commodities, opõe-se a uma intervenção pesada no mercado de commodities. Os EUA, exportadores líquidos de alimentos, também resistem à ideia de grandes intervenções.
Brasil e EUA estão alinhados na questão das commodities, mas divergem em relação à questão cambial.
O ministro da Fazenda vai voltar a abordar com Geithner suas preocupações com os efeitos do estímulo monetário adotado pelos EUA, que injetaram US$ 600 bilhões na economia americana no fim do ano, o que estaria levando à valorização de moedas de países emergentes.
Mantega acredita que tanto o excesso de liquidez da economia americana como a desvalorização da moeda chinesa estão pressionando a cotação dessas moedas.
Geithner também se encontrará com a presidente Dilma Rousseff e começará a discutir a agenda do encontro com Obama.
Além de Dilma, o presidente do Banco Central, Alexandre Tombini, receberá a visita do secretário do Tesouro. Debaterão a reforma de instituições como o Fundo Monetário Internacional e o Banco Mundial e o crescimento econômico global.
A agenda prevê que Geithner estará em São Paulo pela manhã para se encontrar com economistas e empresários. De lá, ele segue para evento na FGV. O retorno a Washington está programado para o mesmo dia.

http://www1.folha.uol.com.br/fsp/mercado/me0302201127.htm

sábado, 22 de janeiro de 2011

Em 2010, países subdesenvolvidos receberam mais IED que países ricos

Internacional Es posible que más países declaren insolvencia financiera en 2011, dice el Foro Económico de Davos

Países subdesarrollados captaron más inversiones que las naciones ricas en 2010

Ginebra, Londres, Bruselas y México (PL).- Los flujos de inversiones extranjeras directas (IED) hacia los países subdesarrollados sobrepasaron, por primera vez, a los de las naciones industrializadas en 2010, informó la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). Los flujos de las IED se calculan esencialmente sobre la base de la creación de filiales en el extranjero, así como de fusiones y adquisiciones.

En la asamblea anual de la Federación Iberoamericana de Bolsas (FIAB) celebrada en septiembre de 2010 en San Salvador, el presidente de esa organización Adelmo Gabbi anunció que el valor de esas plazas en el mercado internacional creció más de un 35 por ciento. La favorable capitalización bursátil confirmó que la región continuaba en la mira de los inversores internacionales.

Gabbi informo que en ese desempeño sobresalen las bolsas de Brasil, Colombia y Chile, mientras que los índices bursátiles tuvieron un incremento de casi 24 por ciento. Consideró que esos incrementos reflejan que América Latina está de moda para los inversores internacionales, a diferencia de años anteriores cuando solo miraban hacia países europeos, asiáticos, Estados Unidos y Canadá.

Aseguró que después de la quiebra del grupo financiero estadounidense Lehman Brothers, los intereses se viraron hacia los mercados emergentes y los países latinoamericanos con buenas posibilidades de inversión.

A fines de 2010, las IED en países ricos habían descendido 6,9%, pese a la recuperación en Estados Unidos, donde la IED subió 43,3% y computó 186 mil millones de dólares, un nivel bajo comparado con los 324 mil millones de dólares de 2008. En Europa las inversiones extranjeras retrocedieron cerca del 20%, hasta 289.800 millones de dólares, precisó la UNCTAD.

Por su parte, la IED en China superó en unos mil millones de dólares el umbral de los 100 mil millones de dólares. China tambien clasificó como el quinto mayor inversionista del mundo con 56.530 millones de dólares en 2009, 1,1 más que en 2008. Al cierre de 2009, 13 mil empresas chinas tenían inversiones por más de un billón de dólares en 177 países de Asia-Pacífico, Europa y Africa.

En 2010, África se registró una caída de la IED del orden del 14,4%, hasta solo 50.100 millones de dólares. Mientras tanto, Latinoamérica concentró el 21,1% del flujo inversionista con un monto de 141.200 millones.

México fue el país latinoamericano más atractivo para la IED durante 2010, al pasar en un año de 12.700 millones de dólares a 19.100. Según la UNCTAD, este incremento equivale al 52,9%, ocho puntos porcentuales por encima de los resultados de naciones como Perú (44,7%) y Chile (43,4%).

La UNCTAD reiteró su pronóstico de que la inversión externa para el desarrollo global subirá entre 1,3 y 1,5 billones de dólares este año, con un crecimiento más fuerte retenido por la recuperación económica desigual, el proteccionismo de las inversiones, la volatilidad monetaria y las preocupaciones de la deuda soberana.

La economía en 2011

La ONU señaló recientemente que la recuperación global está perdiendo fuerza, pues el avance es insuficiente para recuperar en los próximos dos años los millones de empleos perdidos desde el inicio de la coyuntura recesiva. Advirtió que la debilidad de los países desarrollados, el bajo crecimiento de Estados Unidos y la crisis de deuda europea, agravan aún más la situación internacional.

En épocas de recesión el estímulo fiscal es esencial para impulsar el crecimiento de la economía. Sin embargo, ese presupuesto está en completa contradicción con los severos planes de ajuste impulsados principalmente por gobiernos europeos, con el pretexto de combatir elevados déficit fiscales. En Londres, el Foro Económico de Davos admitió la posibilidad de que continúen las declaraciones de insolvencia financiera por algunos países en 2011.

El club de los ricos del mundo, integrado por empresarios, magnates, banqueros y otros ejecutivos, debatirá del 26 al 30 de este mes su informe anual Riesgos Globales 2011, en el que también se reconocen como amenazas los ajustes en el suministro de recursos básicos como alimentos, agua y energía, con problemas que se acentuaron como resultado de insuficiente inversión en infraestructura.

Daniel Hofmann, economista jefe de Zurich Financial Services, quien contribuyó a la elaboración del informe, dijo que las políticas fiscales son insostenibles en la mayoría de las economías industrializadas. Se admite entre los riesgos la crisis de deuda y las posibilidades de cesaciones de pagos, así como la incapacidad de gobiernos de encarar eventuales impactos adversos.

La debacle financiera agotó todas las capacidades del mundo para enfrentar los choques, advierte el Foro apenas dos semanas antes de su reunión en la tradicional sede de la localidad turística de Davos, en Suiza. Según el texto, los desequilibrios económicos y las deudas sin respaldo financiero son el semillero de potenciales crisis fiscales y monetarias, que exigirán acciones coordinadas para controlarlas.

Citado por BBC Mundo, el director de Predicciones Globales de la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist, Robert Ward, habló de un enfriamiento del panorama económico. Calcula que aunque en 2010 el crecimiento fue de 4,6 por ciento, en 2011 será de 3,7, pero sin descartar la posibilidad de una doble recesión.

La Comisión Europea (CE) calculó recientemente que el avance de la Eurozona se ralentizará 1,5 puntos en 2011, en la medida que los gobiernos disminuyan sus gastos. Estimó una reducción del déficit fiscal en los próximos dos años y un aumento de la deuda soberana.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, opinó que tanto la Unión Europea (UE) como Estados Unidos necesitan un relanzamiento económico en lugar de abundar en la vía de austeridad, que retrasará la salida de la crisis. Insistió en la importancia de potenciar la inversión en sectores como educación, sanidad, investigación e infraestructuras, y recalcó la importancia de trabajar por una mayor regulación del sistema financiero, para frenar la especulación de los bancos.

Stiglitz estimó fundamental un nuevo sistema mundial de reservas o una generalización del dinero del Fondo Monetario Internacional (FMI) (los llamados derechos especiales de giro, o DEG). De esa forma los países pobres no tendrán que inmovilizar cientos de miles de millones de dólares para protegerse de la volatilidad global, y ese dinero se sumaría a la demanda agregada del orbe.

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2011012015

Ascensão chinesa, estagnação japonesa

Es probable que nos rebase esta economía, dice Japón

Viernes 21 de enero de 2011 El Universal


El ministro japonés de Finanzas, Kaoru Yosano, consideró “probable” que la economía de China supere a la de su país como la segunda a nivel mundial por su tamaño, una vez que se conozcan los datos de 2010.

Dada la información conocida ayer, “pienso que es probable que China supere a Japón en cuanto al tamaño de su economía”, dijo el ministro nombrado apenas el pasado viernes en la segunda restructucación del actual gobierno japonés.

La Oficina Nacional de Estadísticas de China informó este jueves que en 2010 el valor del Producto Interno Bruto (PIB) del país sumó 6.05 billones de dólares, con un crecimiento anual de 10.3%.

El dato del crecimiento chino, basado en el esfuerzo de su pueblo y gobierno, merece reconocimiento, y es un logro que puede beneficiar a la economía japonesa, añadió Yosano de acuerdo a un despacho de la agencia Kyodo.

Datos del Banco Mundial (BM) para 2009 indican que el PIB estadunidense sumó 14.1 billones de dólares (bdd), el de Japón 5.06 bdd y el de China 4.98 bdd, mientra el alemán se ubicó en cuarto lugar con 3.3 bdd, seguido del francés con 2.6 bdd.

Una vez que se conozcan los datos de la economía japonesa y se confirme que su economía perdió el segundo lugar mundial en cuanto a tamaño, se marcará el fin de una era para Japón, que ocupó esa posición desde 1968, señaló la agencia Kyodo.

La tercera posición la podría perder hacia 2028 a manos de India, de acuerdo al reporte de PricewaterhouseCoopers liberado la semana pasada, agregó.

Japón enfrenta inestabilidad política y problemas estructurales como persistente deflación, crecimiento de la deuda pública y rápido envejecimiento de su población.

Varios análisis apuntan a que China ocupará el primer lugar desplazando a Estados Unidos dentro de 20 años, el más simbólico movimiento en el traspaso del poder económico global del mundo desarrollado hacia las economías emergentes, cerró el comentario.

La economía del gigante asíatico se está moviendo a pasos gigantes, con crecimiento anuales superiores al 9% en promedio. (Notimex)

http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/84143.html

domingo, 26 de setembro de 2010

Alarma a la FAO incremento y volatilidad en el precio de cereales

Alarma a la FAO incremento y volatilidad en el precio de cereales

Alzas, más por la especulación que por el comportamiento real del mercado, asegura

Foto

De la redacción

Periódico La Jornada
Domingo 26 de septiembre de 2010, p. 25

El incremento y la volatilidad en el precio de los cereales se constituye como la mayor amenaza para la seguridad alimentaria, afirmó un grupo de expertos de 75 países reunidos este fin de semana en Roma, convocados por la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El encuentro coincidió con la publicación de un reporte en el que el mismo organismo da cuenta que de julio a septiembre los precios internacionales del trigo aumentaron hasta 80 por ciento y del maíz 40 por ciento. Los del arroz, en cambio, tuvieron un comportamiento moderado, al subir siete por ciento en estos meses. Estos tres granos constituyen la base de la pirámide alimentaria en todo el mundo.

En la reunión especial en Roma para analizar la situación alimentaria, los expertos señalaron que los incrementos en los precios de los cereales en los días recientes responden a la especulación, más que al comportamiento del mercado.

Destacaron que, en el caso del trigo, el alza en los precios se presentó ante los temores de escasez, luego que a principios de agosto Rusia –que hasta el año pasado se había constituido como el tercer exportador mundial de trigo– prohibió las ventas del grano al exterior en lo que resta del año, tras la sequía que azotó al país desde abril pasado y que se agravó por una ola de calor sin precedentes en julio y agosto afectando la cuarta parte de sus cultivos.

Los especialistas apuntaron que al veto a las exportaciones rusas se suman las políticas de otros países para comprar altas cantidades de granos (como el caso de Egipto), para asegurar su consumo interno, hechos que han generado la inesperada escalada de precios y mantienen los altos niveles de volatilidad.

El documento Perspectivas para las cosechas y la situación alimentaria, publicado el pasado viernes por la FAO, reporta que el incremento en el precio de los cereales se ha traducido en el encarecimiento de los alimentos en todo el mundo, sobre todo en los países pobres que importan esos granos.

El documento señala que una tonelada de trigo de origen estadunidense cuesta actualmente 309 dólares, es decir, 55 por ciento por encima de promedio hace un año. Apenas en junio pasado el cereal se vendía por debajo de los 200 dólares, sin embargo, a partir de julio comenzó la escalada y a principios de septiembre rebasó los 300 dólares.

La FAO apunta que el trigo es el cereal que más se ha encarecido, a raíz del alto a las exportaciones rusas y en el mercado europeo su precio se elevó hasta 80 por ciento en algunos países.

En el caso del maíz, en junio costaba 150 dólares y para septiembre sobrepasó los 200 dólares, superando así los 160 dólares en los que se vendía hace un año. El arroz por su parte es el que ha presentado un aumento más reservado en el mercado estadunidense, pues de alrededor de 470 dólares en junio, ahora se vende en 500 dólares, aún por debajo del nivel de hace un año.

El documento también da cuenta que en 2008 el nivel de producción de trigo era cerca de 2 mil 300 millones de toneladas, mientras que la demanda era de alrededor de 2 mil 200 millones de toneladas. Es decir, durante la crisis alimentaria, el nivel de existencia de trigo era superior en 100 millones de toneladas.

Sin embargo, la FAO reporta que actualmente los niveles de producción y requerimientos del trigo están prácticamente a la par, en un nivel ligeramente por encima de las 2 mil 200 millones de toneladas.

El organismo de Naciones Unidas advierte que el incremento en el precio de los cereales se ha traducido en el encarecimiento de los alimentos en todo el mundo, sobre todo en los países pobres que importan esos cereales y que requieren ayuda internacional.

Señala que son 30 los países que dependen de asistencia, en su mayoría los africanos Sudán, Etiopía, Somalia y Niger, entre otros. En estos casos, apunta el documento, existen otros factores que agraban el problema alimentario, como son las guerras civiles, la situación de refugio y problemas de inseguridad. Además se suman los desastres naturales que han afectados vastos cultivos en países asiáticos, como Pakistán.

En América Latina, Haití sigue siendo el más afectado, pues a los problemas de pobreza e inseguridad se añaden los efectos del terremoto de enero pasado; además, países centroamericanos como Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica han padecido los temporales que han afectado los cultivos de granos como el maíz.

Foto

Tras la reunión este fin de semana en Roma los expertos de la FAO reconocieron la necesidad de intensificar los trabajos para combatir de raíz las causas del encarecimiento de los alimentos y recomendaron mejorar la transparencia y labor, asociados a los riesgos y las nuevas fuentes de volatilidad en los mercados.

Importaciones de maíz crecieron 13.8% de enero a julio pasados en México: Inegi

Susana González G.

Las importaciones de maíz subieron 13.8 por ciento entre enero y julio de 2010 en comparación con igual periodo del año pasado, aún cuando la oferta nacional del principal grano básico de México no ha dejado de crecer en los años recientes, indican las estadísticas más recientes sobre el sector alimentario del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En esos siete meses las importaciones en general subieron 13 por ciento, pero además de que el maíz superó esta cifra es el alimento por el que México desembolsa más dinero en el exterior que cualquier otro.

Así las importaciones del grano ascendieron a 994 millones 257 mil dólares de enero a julio, lo que implica que el país gastó 120 millones de dólares más en términos anuales.

Tal aumento rompe con la reducción en las importaciones del grano que se produjeron entre 2008 y 2009, una vez pasada la crisis de la tortilla que estalló al comenzar el sexenio del presidente Felipe Calderón y cuando el alimento se encareció 40 por ciento.

Los informes sobre la balanza comercial indican que el máximo tope de importaciones de maíz se alcanzó en 2008 al llegar a 2 mil 391 millones de dólares, 35 por ciento más respecto a lo que se compró en 2007.

Pero el año pasado las compras externas de maíz se desplomaron 40 por ciento, ya que sólo ascendieron a mil 436 millones de dólares, según el Banco de México y el Inegi, pero esa tendencia se interrumpió en los meses referidos de 2010.

A lo anterior se suma la advertencia que hizo la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en su informe Perspectivas de cosechas y situación alimentaria sobre la reducción de la producción de algunos cereales en México como consecuencia de las inundaciones y deslaves provocados recientemente por los huracanes Karl y Alex en Veracruz, Nuevo León y Tamaulipas.

El organismo recuerda que más de la mitad de la producción anual de cereales del país proviene de los llamados cultivos de temporal, pero que el paso de Karl causó extendidos daños en Veracruz y afectó a más de medio millón de personas, mientras que los efectos de Alex en Tamaulipas ha provocado pronósticos desfavorables en la producción de sorgo.

Los cuatro básicos

Además del maíz, México importa otros cuatro granos básicos: trigo, arroz, sorgo y soya, así como una categoría clasificada por el Inegi como cereales trabajados de otro modo, excepto arroz.

Con excepción del arroz y la soya, todos registraron un incremento en las compras al exterior; en conjunto se pagaron 2 mil 857.4 millones de dólares de enero a julio.

El aumento en las importaciones por granos básicos fue de 5.5 por ciento en términos anuales, menos de la mitad del incremento correspondiente al maíz.

La soya es el segundo alimento que más importa México y lo que se gasta para conseguirlo en el exterior casi se aproxima a las cifras del maíz: 877 millones 559 mil dólares de enero a julio de 2010, lo que implica una reducción de 1.1 por ciento respecto a igual periodo del año pasado.

Las importaciones de trigo y morcago crecieron sólo 2.8 por ciento, pero por ellas se pagaron 472 millones 697 mil dólares, mientras que las de sorgo se incrementaron 10 por ciento al llegar a los 278 millones de dólares.

Otros cereales incluidos en las estadísticas subieron 5 por ciento en sus importaciones, por las que se pagaron 42 millones de dólares.

En contraste descendió la compra de arroz en 0.7 por ciento, cereal por el que se pagaron 192 millones de dólares.

domingo, 12 de setembro de 2010

Doni Rodrik analisa: Qual o efeito das políticas de crescimento da China para os países pobres?

¿Es bueno o malo para los países pobres el mercantilismo chino?

Dani Rodrik

2010-09-09

CAMBRIDGE – La balanza comercial de China alcanzará otro enorme superávit este año. Mientras tanto, siguen aumentando las preocupaciones sobre la fuerza de la recuperación estadounidense. Ambos acontecimientos sugieren que China se verá nuevamente bajo presión para apreciar fuertemente su moneda a la alza. El conflicto con los Estados Unidos puede reavivarse durante las audiencias del Congreso sobre el renminbi que se llevarán a cabo en septiembre. Ahí, muchos instarán a la administración Obama a que aplique medidas punitivas si China no actúa.

La discusión sobre la moneda china se centra en la necesidad de reducir el superávit comercial de ese país y corregir los desequilibrios macroeconómicos globales. Muchos analistas esperan que con una moneda menos competitiva China exporte menos e importe más, haciendo una contribución positiva a la recuperación de los Estados Unidos y de otras economías.

En todas estas discusiones, la cuestión del renminbi se ve como un asunto entre los Estados Unidos y China, y los intereses de los países pobres apenas son escuchados, incluso en los foros multilaterales. Con todo, un aumento notable en el valor del renminbi puede tener implicaciones significativas para los países en desarrollo. No obstante, hay debates muy acalorados sobre si la revaluación del renminbi les conviene o no.

Por un lado está Arvind Subramanian, del Instituto Peterson y del Centro para el Desarrollo Global. Argumenta que los países en desarrollo han padecido enormemente la política de China de devaluar su moneda, que ha hecho más difícil que puedan competir con los bienes chinos en los mercados globales, ha atrasado su industrialización y su crecimiento.

Si aumentara el valor del renminbi, las exportaciones de los países pobres serían más competitivas y sus economías estarían mejor posicionadas para aprovechar los beneficios de la globalización. De ahí que Subramanian argumente que los países pobres deben hacer causa común con los Estados Unidos y otras economías avanzadas para presionar a China con el fin de que modifique sus políticas de tipo de cambio.

Por otro lado está Helmut Reisen y sus colegas, del Centro para el Desarrollo de la OCDE, que concluyen que los países en desarrollo, en especial los más pobres, saldrían dañados si el renminbi aumentara drásticamente. Su razonamiento es que la apreciación de la moneda sin duda frenaría el crecimiento de China, y cualquier cosa que provoque eso también será perjudicial para otros países pobres.

Respaldan su argumento con evidencia empírica que sugiere que el crecimiento en los países en desarrollo se ha hecho gradualmente cada vez más dependiente del desempeño económico chino. Estiman que una disminución en un punto porcentual de la tasa anual de crecimiento de China reduciría las de los países de bajos ingresos en 0,3 puntos porcentuales –casi una tercera parte de esa disminución.

Para entender estos puntos de vista opuestos, necesitamos retroceder y examinar las fuerzas fundamentales del crecimiento. Si hacemos a un lado los tecnicismos, el debate se reduce a una pregunta esencial: ¿Cuál es el modelo de crecimiento más efectivo y sostenible para los países de bajos ingresos?

Históricamente, las regiones pobres del mundo frecuentemente han adoptado el llamado modelo de “salida de excedentes”. Este modelo supone exportar a otras partes del mundo productos básicos y recursos naturales, tales como productos agrícolas y minerales.

Así es como Argentina se enriqueció en el siglo XIX y como los Estados petroleros han acumulado riqueza en los últimos 40 años. El rápido crecimiento que experimentaron muchos países en desarrollo antes de la crisis fue en gran medida resultado del mismo modelo. En particular, la demanda creciente de recursos naturales de otros países –principalmente de China—impulsó a los países del África Subsahariana.

Pero este modelo tiene dos grandes debilidades. En primer lugar, depende mucho del crecimiento rápido de la demanda externa. Cuando esa demanda no se mantiene, los países en desarrollo se enfrentan a una situación en la que los precios de las exportaciones se vienen abajo y, muy frecuentemente, a una crisis interna prolongada. En segundo lugar, no estimula la diversificación económica. Las economías que se quedan con este modelo se especializan demasiado en productos primarios que no ofrecen un gran crecimiento de la productividad.

En efecto, el desafío central del desarrollo económico no es la demanda externa, sino el cambio estructural interno. El problema de los países pobres es que no producen los bienes adecuados. Deben emprender una reestructuración en la que se sustituyan los productos primarios tradicionales por actividades de mayor productividad, principalmente manufacturas y servicios modernos.

El tipo de cambio real es de suma importancia, puesto que determina la competitividad y rentabilidad de las actividades comerciales modernas. Cuando las naciones en desarrollo se ven obligadas a sobrevaluar sus monedas, el espíritu empresarial y las inversiones en esas actividades disminuyen.

Desde este punto de vista, las políticas de tipo de cambio de China no sólo socavan la competitividad de las industrias de África y de otras regiones pobres, sino que también dañan su motor de crecimiento fundamental. Lo que el mercantilismo chino ofrece a esos países pobres es, en el mejor de los casos, un crecimiento temporal que no les favorece.

No obstante, para no correr el riesgo de achacar demasiadas culpas a China, debemos recordar que los países en desarrollo no tienen grandes impedimentos para reproducir lo esencial del modelo Chino. Ellos también podrían haber utilizado sus tipos de cambio de manera más activa para estimular la industrialización y el crecimiento. Es cierto que no todos los países del mundo pueden subvaluar sus monedas al mismo tiempo, pero los países pobre podrían haber desplazado la "carga” hacia los países ricos quienes, como indica la lógica económica, son quienes deberían soportarla.

En cambio, muchos países en desarrollo han permitido que sus monedas se sobrevalúen, confiando en el auge de la demanda de productos básicos o en los flujos financieros. Además, no han utilizado sistemáticamente las políticas industriales explícitas que podrían actuar como sustituto de la subvaluación.

En vista de lo anterior, tal vez no deberíamos acusar a China de cuidar sus propios intereses económicos, aun si al  hacerlo ha empeorado los costos de las políticas equivocadas de tipo de cambio de otros países.

Dani Rodrik es profesor de Economía Política de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y autor de One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth.

http://www.project-syndicate.org/commentary/rodrik47/Spanish

China como estabilizador da economia mundial?

Recession Geopolitics

Harold James

2010-09-06

FLORENCE – The news that China has overtaken Japan as the world’s second largest economy did not come as a surprise. This is the major geo-political outcome of the Great Recession of the early twenty-first century – one that carries both economic hope and political fear.

First, the good news: the economic side of the case.China’s response of to the world economic crisis is the central reason why the financial turbulence that emanated from the US sub-prime debacle did not completely destroy the world economy and lead to a repeat of the 1930’s Great Depression.

In a famous analysis of the Great Depression, the economic historian Charles Kindleberger argued that it arose from a failure of world leadership. Great Britain had been the hegemonic power of the nineteenth century, but its creditor status had been severely eroded by the cost of fighting World War I.

The United States had emerged from the war as the world’s largest creditor, but it had a double vulnerability. Its financial system was unstable and prone to panics, and its political system was immature and prone to populism and nativism.

In the Depression, according to Kindleberger, the US should have provided an open market to foreign goods. Instead, the Smoot-Hawley Tariff Act closed off American markets and provoked other countries into a spiral of retaliatory trade measures.

US financial institutions should have continued to lend to distressed borrowers, in order to prevent a spiral in which credit rationing forced price reductions and intensified world deflation. Instead, US banks, widely blamed for the international lending boom that preceded the bust, were so intimidated and weakened that the flow of American credit stopped.

After World War II, as a leading figure in developing the Marshall Plan, Kindleberger set about applying these lessons: the US should keep its markets and its flow of funds open to support other countries.

How different the twenty-first century looks! It is as if China’s leaders were the star pupils in one of Kindleberger’s courses. Throughout the crisis, the Chinese economy continued to grow at an amazing pace, in part as a consequence of massive fiscal stimulus. When anyone wants an example of how effective a Keynesian counter-cyclical strategy can be, internationally as well as domestically, they need look no further than China’s four-trillion-renminbi stimulus of 2008-2009.

Apart from a six-month period after the September 2008 collapse of Lehman Brothers, in which trade finance stopped and the world did look as if it was close to Great Depression circumstances, China and other emerging markets helped those export-oriented industrial economies to recover. The surprising strength of the German economy, with more vigorous growth than at any time in the past 15 years, is due to the dynamism of emerging-market – particularly Chinese – demand, not only for investment goods, engineering products, and machine tools, but also for luxury consumer products. Germany’s high-end automobile producers are now operating at full capacity.

China also followed Kindleberger’s financial lessons. For a moment, it looked as if a contagious crisis, driven by fears of government over-indebtedness, would destroy the politically fragile compromise that European countries had carefully constructed over a 50-year period. The turning point in this spring’s euro panic came when big holders of reserve currencies signaled that they saw the need for the euro as an alternative to the increasingly problematic dollar and the equally vulnerable yen. China started to buy European Union governments’ bonds, and a high-profile Chinese team even went to Greece to buy under-priced real assets.

It was not just Europe that benefited from China’s willingness to take on the mantle of “lender of last resort.” The new-found dynamism of African economies is a consequence of the Chinese drive to build up and secure sources of raw materials.

But there is a problem with Kindleberger’s argument. Kindleberger, a kind and well-meaning man, could never see that the world is never entirely grateful to the country that saves it. Being a hegemon is a thankless task. The beneficent effects of China’s engagement in the world economy are felt much more powerfully farther away from China. In that sense, too, there is a parallel with the story of the US, whose leadership was felt much more positively in Europe than it was in Canada, Mexico, or Central America.

It is not surprising that the greatest and strongest ideological opponent of the American way of life was not in distant Europe or Asia, but in Cuba, just 90 miles off the Florida coast. Since the early twentieth century, Mexicans have felt worried and threatened by American strength. And, in the same way, Taiwan and Vietnam feel that they will be the Chinese giant’s first victims.

The global hegemon has never been loved by its neighbors. But the US gradually, if imperfectly, built up trust through multilateral institutions. Europeans did much better at reconciliation with their neighbors after WWII, in part because the malign and evil conditions of Nazi rule made it necessary to talk about the past in terms of moral categories rather than power politics.

In contrast to America’s engagement in multilateralism, or Europe’s search for reconciliation through a plethora of common institutions, power politics is much more a part of Asia’s twentieth-century legacy. The real challenge for China’s leaders will be to develop a coherent view of the world that does not scare the people just across the border.

http://www.project-syndicate.org/commentary/james44/English

sábado, 21 de agosto de 2010

China na economia mundial

São Paulo, quinta-feira, 19 de agosto de 2010

 

"Mundo está só com um motor, a China"

Para diretor da consultoria da "Economist", potência asiática compensa desaceleração global, mas tem risco de bolha

"Brasil desperdiçou chance de atacar problemas estruturais", critica consultor da britânica EIU

Doug Kanter - 20.out.09/Bloomberg

Prédios em construção no centro financeiro de Pequim
ÉRICA FRAGA
DE SÃO PAULO
Com crescimento baixo nos principais países avançados, a China se tornou o único motor importante da economia global.
Mas há riscos importantes associados a bolhas de ativos formadas em anos recentes, principalmente no mercado imobiliário chinês. Um deles é que o nível de inadimplência na China comece a subir. Isso poderia causar problemas no setor bancário, provocando uma desaceleração mais forte do que o esperado da economia chinesa e levando o mundo a reboque.
Essas são as opiniões de Leo Abruzzese, diretor de pesquisas para o hemisfério Ocidental da consultoria britânica Economist Intelligence Unit (EIU).
Em entrevista à Folha, ele disse que o Brasil perdeu a oportunidade de fazer reformas importantes em 2010, quando a economia crescerá, segundo a EIU, pouco abaixo de 8%, e que, dificilmente, haverá vontade política para isso a partir de 2011, quando a trajetória de expansão voltará para cerca de 4.5%.
Leia os principais trechos da entrevista de Abruzzese.

Dependência da China
Os EUA terão crescimento reduzido por muitos anos, a Europa e o Japão também. Todos estão contando com a China para compensar essa fraqueza. Sem a China, é quase como ter um avião em que nenhum dos motores funcione bem. Teríamos um período sustentado de baixo crescimento global, não uma recessão, mas uma taxa de crescimento não muito acima do nível de uma recessão.

Risco de bolha
Nossa visão é que a China será capaz de promover uma desaceleração controlada.
Mas há um risco de que ao longo dos próximos três anos o nível de inadimplência comece a subir, colocando algum estresse no sistema bancário. Isso reduziria investimentos na China e a taxa de crescimento econômico.
Isso poderia colocar alguma pressão na economia chinesa. A China tem bolhas de ativos muito grandes, principalmente no setor imobiliário. Grandes bolhas de ativos são muito perigosas e é incomum que um país supere uma bolha sem algum tipo de dano para a economia.

Deficiências do Brasil
O Brasil avançou nos últimos anos, mas ainda há muitos problemas. A taxa de investimento é muito baixa. Eu ouço muitas reclamações de empresários sobre o sistema tributário e a qualidade da infraestrutura.
Algumas mudanças têm ocorrido. Mas nenhum dos empresários com quem tenho conversado aqui pensa que o país está atacando esses problemas de forma agressiva. E, com a economia crescendo a quase 8%....este era o ano quando isso deveria estar sendo feito. Quando a economia se desacelerar para 4,5% no próximo ano, a vontade política para promover reformas diminuirá.

Crise nos EUA
Nós acabamos de reduzir a projeção de crescimento nos EUA. Os dados recentemente divulgados têm sido piores do que esperávamos.
Mas isso não muda nossa visão geral. Já esperávamos que 2011 seria muito fraco à medida que os estímulos e o processo de recomposição de estoques expirassem.

"Duplo mergulho"
Não estamos esperando uma nova recessão. Em parte isso se explica porque o estímulo da política monetária nos EUA ainda é muito forte.
Além disso, os lucros das empresas têm sido fortes nos EUA por conta de cortes de gastos agressivos, demissões. Ainda que o crescimento em si não venha sendo muito forte, o investimento em equipamentos e software tem sido elevado.
Parece que as empresas estão aproveitando essa fase de baixas taxas de juros e menores custos de capital para começar a investir.

domingo, 1 de agosto de 2010

LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA Nacionalismo, liberalismo e capitalismo

São Paulo, domingo, 01 de agosto de 2010


LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA
Nacionalismo, liberalismo e capitalismo

Quando Arábia Saudita e Egito se subordinam aos países ricos, é porque seu avanço econômico é lento

"THE ECONOMIST" (17 de julho) publicou editorial sobre o Egito e a Arábia Saudita (dois países ditatoriais aliados aos EUA no Oriente Médio) manifestando a esperança que se democratizem no futuro.
O surpreendente, entretanto, é que no mesmo número a revista faça resenha simpática de livro de Stephen Kinzer, ex-jornalista do "New York Times", que, depois de fazer a análise das revoluções nacionalistas e capitalistas em curso nesses países desde os anos 1920, defende a aliança dos Estados Unidos com a Turquia e o Irã.
Talvez essa atitude da grande revista liberal seja um sinal dos tempos. Reflita a desmoralização da ideologia "globalista" que caracterizou os 30 Anos Neoliberais do Capitalismo (1979-2008) -uma ideologia que condenava o nacionalismo dos países em desenvolvimento enquanto os países ricos praticavam sem hesitação seu próprio nacionalismo.
Historicamente, liberalismo e nacionalismo econômico sempre estiveram às turras, mas são ideologias complementares. Foi através do nacionalismo que os Estados-nação se formaram, e foi através desse processo que suas fronteiras foram ampliadas e que mercados internos amplos e seguros se constituíram viabilizando a industrialização.
Em outras palavras, foi através da combinação de nacionalismo e liberalismo que Estados-nação como a Grã-Bretanha, a França e os Estados Unidos realizaram suas revoluções capitalistas.
Só foi possível ao globalismo criticar o nacionalismo econômico (esquecendo quão diferente é do horrível nacionalismo étnico) porque o nacionalismo dos países ricos não estava ameaçado: ninguém nesses países duvida que o papel do seu governo é defender o trabalho, o conhecimento e o capital nacionais.
Sem dúvida, seria melhor um mundo sem nacionalismos, mas esse seria um mundo encantado. Na realidade, a sociedade mundial está hoje organizada em famílias, organizações e Estados-nação.
Espera-se que cada indivíduo, primeiro, se solidarize com sua família, com as organizações das quais participa, e com seu país, para, depois, buscar interesses comuns e defender a cooperação entre todos. O globalismo ensina (e as elites dependentes acreditam) que os países ricos estão prontos a cooperar; não percebem que o que realmente os move são seus interesses nacionais.
Quando países como a Arábia Saudita e o Egito se tornam subordinados aos países ricos, isso significa que suas elites estão alienadas, que seu desenvolvimento econômico é lento, que a corrupção é elevada, e que a desigualdade econômica só aumenta.
Quando países como o Irã usam da religião para fortalecer seu nacionalismo, estão adotando uma velha prática para alcançar coesão nacional e completar sua revolução capitalista -uma condição essencial para que transitem para democracias consolidadas.
Enquanto os países ricos não compreenderem que esse nacionalismo religioso não é contra eles, enquanto seus porta-vozes continuarem a criticar o governo autoritário do Irã, enquanto apoiam ditaduras que não oferecem nenhuma perspectiva a seu povo, como a Arábia Saudita e o Egito, eles estarão trocando interesses de curto prazo de algumas de suas empresas pelo seu próprio interesse nacional.

http://www1.folha.uol.com.br/fsp/mundo/ft0108201010.htm

Vulnerabilidade da economia global

World economy: Vulnerable to vertigo

By Chris Giles

Published: July 27 2010 23:00 | Last updated: July 27 2010 23:00

rollercoaster

Double dip. It is the phrase on everyone’s lips – and it makes many of those lips tremble. With the shock of 2008 fading into memory, the moment of reckoning for the global economy has arrived. Will the bounce back from the nadir become established as a return to sustainable expansion – or will initial relief mutate into the despair of a renewed slowdown?

There is no doubt that the mood has soured since spring as Europe’s authorities flapped in the face of a sovereign debt crisis, thus intensifying its effects. Just take a – however unscientific – survey of English-language media over the past six months: while mentions of a V-shaped recovery have remained constant, references to a double dip have soared. They were almost four times as high in July as in May.

Such talk is fuelling the doom-mongers. Chief among them, Nouriel Roubini, chairman of Roubini Global Economics, argued last week that a downturn in the global economy “will accelerate in the second half of the year”. For Europe and Japan, “avoiding double-dip recession will be difficult”, he said. Indeed, right on cue, manufacturing activity indicators weakened in June for China, South Korea, Taiwan, India and Australia.

Gloom has spread to policymakers in the world’s largest economy. Revising forecasts down for the first time since 2009, Ben Bernanke, Federal Reserve chairman, told Congress last week that the US outlook was “unusually uncertain”. America’s central bank chief added: “We are ready and we will act if the economy does not continue to improve, if we do not see the kind of improvements in the labour market that we are hoping for and expecting.”

Lawrence Summers, chief economic adviser to President Barack Obama, described the world’s leading economies as “in or near liquidity trap conditions”, which translates as implying that they are so weak that lower interest rates and other monetary policy tools are ineffective stimulants. No matter how much money is thrown into the system, people are so nervous that they just hoard it.

Double dip recession?

But dwelling on the negative does not tell the whole story. Although fears have grown, the data do not point ominously downward. Instead, led by a remarkable expansion in emerging economies, the world economy has surprised almost everyone by growing as fast in 2010 as it was before the financial crisis.

While the International Monetary Fund’s forecast for this year languished at 1.9 per cent in April 2009, it has subsequently been revised five times, every time higher, so it now stands at 4.6 per cent. World trade is rising at double-digit rates and, even in the advanced world, upgrades in growth forecasts have outweighed downgrades. Germany’s economy is now expected to have grown by more than 1 per cent in the second quarter; Britain’s statistical office recorded growth of 1.1 per cent for the same period, the fastest rate for four years.

These positive straws in the wind have led some European policymakers to make more strident calls for fiscal tightening than they would have dared to a year ago. Jean-Claude Trichet, European Central Bank president, last week called for tightening everywhere. “With hindsight, we see how unfortunate was the oversimplified message of fiscal stimulus given to all industrial economies under the motto: ‘stimulate’, ‘activate’, ‘spend’!” he wrote in the Financial Times.

In spite of concerns about a double dip, the vast majority of economists still predict continued recovery, even if they reckon the global economy will slow in the second half of 2010. Willem Buiter, chief economist at Citigroup, expects no huge shock from Europe. “It’s a pathetic recovery, but no more pathetic than expected before the sovereign debt crisis.”

Of course, Mr Trichet knows the future no better than Mr Bernanke, Mr Roubini or Mr Buiter. And apart from in the very short term, economic forecasts impart little valuable information. Using past forecast errors as a guide, the new UK Office for Budget Responsibility sees an 80 per cent chance that the British economy will grow between a negative 0.4 per cent and a positive 4.7 per cent in 2011, a range so wide it encompasses both boom and bust. Not much more helpful in divining the future is its calculation that there is a 50:50 chance that 2011 growth will either be below 1.2 per cent or above 3.9 per cent.

What is true for the UK also applies to the global economy, according to Michael Dicks of Barclays Wealth. Uncertainties over the US consumer, European monetary union survival and Asian inflation mean “macroeconomic forecast needs to be scenario-based currently, rather than the more usual ‘best-guess’ variety”.

So what could cause a global double dip? There are four big risks: a general slide in confidence, the unwinding of temporary boosts to growth, a sudden financial implosion, and a bad reaction to fiscal austerity.

Confidence wanes

First among the causes for concern is the effect of falling business and household confidence, the glue holding the global recovery together. The initial sign came in May when the global purchasing managers’ index for both manufacturing and services fell from the April peak as activity and new orders dropped.

The declines continued in June, fuelling fears that the rapid phase of the recovery could be short-lived. But July’s results for Europe – the main cause for concern in the spring – were much more encouraging. “This suggests that hardly any of the strong growth momentum of the second quarter of 2010 has been lost so far,” says Greg Fuzesi of JPMorgan, with gross domestic product “still appearing to be growing comfortably above a 2.5 per cent annualised pace at the start of the third quarter”.

Households have also shown few signs of a slide back into a fear of spending. Though in most recession-hit countries they have been saving much more than before the crisis, savings rates have stopped rising. At current rates, households will be able to reduce debt without detracting further from economic growth.

Temporary boosts end

A second concern is that the recovery has been driven far too much by temporary features of post-recession economies – such as companies rebuilding stock levels. Given the US reliance on changes in inventories for the majority of its growth in the past two quarters, Mr Bernanke for one is worried. In his semi-annual report he told Congress this month that “fiscal policy and inventory restocking will likely be providing less impetus to the recovery than they have in recent quarters”.

But even many traditionally gloomy forecasters agree there is still sufficient momentum in these economies to prevent a double dip resulting from an end to the inventory cycle alone.

Julian Jessop of Capital Economics says the “recoveries in the US and China appear to be slowing to a more sustainable pace rather than coming to a complete halt”. Incoming data on investment and consumer spending have been quite good, he says. “Growth was always likely to slow once these boosts began to fade. However, this slowdown need not develop into a double dip.” In China, where annual growth slowed to 10.3 per cent in the second quarter from 11.9 per cent in the first, the slowing helps “avoid overheating and assist in the transformation of our economic model”, reckons Sheng Laiyun of the National Bureau of Statistics.

A crisis returns

The third fear is that it is just a matter of time until another crisis strikes, in Europe’s sovereign debt market. As with the collapse of Lehman Brothers in 2008, a sudden fissure would wreck all analysis based on recent trends.

Recognising this risk, the IMF says recent market turbulence “has cast a cloud over the outlook” and if confidence and growth did implode in Europe, “the negative growth spill-overs to other countries and regions could be substantial because of financial and trade linkages”. In a test model of a similar disaster in Europe to the end of 2008, world growth would fall by 1.5 points in 2011, the IMF estimated, and the eurozone would suffer a serious double dip.

Luckily for the world, the signs this spring that implosion was imminent, and the faltering response of European governments in putting bail-out plans in place, never quite became a wider crisis. As Holger Schmieding at Bank of America Merrill Lynch says: “Greece is staging an impressive fiscal turnround; Spain has come through its July peak funding season with flying colours. The risk that Spain may fall noisily into the safety net soon has receded.”

The longer Europe muddles along without a new crisis, the more remote the risk of a sudden implosion becomes. According to Mr Buiter, “the disaster scenario of sovereign defaults is no longer on the table except as a tail risk”. Last week’s European bank stress tests might represent another small step away from the brink.

Austerity bites

Fourth, if the financial crisis risk is very real, but diminishing, the risks to the global economy from fiscal austerity have without doubt risen. Government budgets have been tightened around the world since Europe’s crisis in May, providing an additional headwind at a time when there is a natural tendency for economies to slow.

Economists agree fiscal policy needs to tighten but disagree over the timing of tax increases and spending cuts and the speed of deficit reduction. Even the IMF is nervous. “Most advanced economies do not need to tighten before 2011 because tightening sooner could undermine the fledgling recovery, but they should not add further stimulus,” it says.

But the heat generated by the theoretical economic debate on fiscal austerity can exaggerate the economic significance of the budgetary policies actually planned. Neither extreme tightening nor extreme stimulus are on the table in any significantly sized advanced or emerging economy. On average, to cut deficits the advanced members of the Group of 20 leading economies plan spending and tax measures worth 1.25 per cent of national income in 2011, up from 1.1 per cent before Europe’s debt crisis. Emerging markets are tightening budgets by 0.85 per cent of national income, up from 0.65 per cent in April.

The extra tightening is not big enough to push the world back into recession if the IMF’s baseline forecasts of an expansion of 4.3 per cent globally and 2.4 per cent in advanced economies are reasonable.

. . .

So with each of the four big risks becoming less dangerous – or unlikely on its own to push things back over the edge – and with confidence holding up, the vast majority of economists simply expect something of a grind in the years ahead. The picture is one of slow underlying growth coupled with austerity in the public sector in advanced economies and much faster growth in the emerging world.

We can expect “an extended period of relatively sluggish industrial country growth over the next few years, capped by poor credit availability, fiscal consolidation and high private debts”, says Michael Saunders of Citi.

But equally, no one can be sure that the current, just about benign, trends will last and it is safe to sound the all clear. Lord Stern, former chief economist of the World Bank and academic at the London School of Economics, says the uncertainties spoken about by Mr Bernanke are all too real. “We do not know what may happen to consumer and investor confidence; it is absurd to pretend otherwise.”

THE AMERICAN EXPERIENCE

Even the toughest stress tests cannot ensure a revival of bank lending

Hopes were initially high that last Friday’s stress tests of 91 European banks would improve the resilience of the financial system and its ability to support the recovery. Earlier this month, Jean-Claude Trichet, European Central Bank president, spoke about the process “laying the foundations for sustainable growth, job creation and financial stability”. The authorities expect the results of the tests – failed by only seven institutions – to remove one reason at least to doubt the sustainability of the recovery.

Publication of the results was intended to alleviate the problem of “incomplete information”. Because providers of funds to banks cannot be certain of the quality of the assets on their balance sheets, they require a premium to lend. At times of financial turmoil, as in the 2008 credit crunch, the premium grows so large that the bank funding market dries up, inhibiting lending and slowing the economy.

To stop such a vicious circle taking hold, says Peter Westaway of Japanese investment bank Nomura, tests should be designed to “free up the information logjam”. He says: “A successful set of bank stress tests can set in train the virtuous circle whereby the banking system again facilitates the conditions for economic recovery in Europe.” With most analysts dismissing last week’s tests as too easy, that looks unlikely.

A deeper problem, however, is that an increase in the quantity and quality of information cannot guarantee looser credit conditions and faster growth. The more stringent US stress tests of spring 2009 – failed by 10 out of 19 banks and generally held to be successful – set a worrying precedent.

Ben Bernanke, Federal Reserve chairman, said in May that, “by setting reasonably ambitious capital targets, we hoped also to hasten the return to a better lending environment. Clearly that objective has not yet been realised, as bank lending continues to contract and terms and conditions remain tight.”

This suggests the European version is unlikely to be the catalyst to a faster recovery on the continent. “The stress tests alone will not encourage lending,” says Michael Hanson of Bank of America Merrill Lynch. “They will not jump-start the economy and they will not resolve fiscal crises.”

http://www.ft.com/cms/s/0/fb12dc06-99ad-11df-a852-00144feab49a.html

quinta-feira, 29 de julho de 2010

Veríssimo sobre economistas e imprensa brasileira

‘Camone’

 

Não deixa de ser irônico que o analista econômico mais à esquerda — se é que cabe o termo — da grande imprensa brasileira seja um americano. Paul Krugman é publicado no Brasil porque ganhou um Nobel e escreve bem, mas está na contramão do pensamento econômico dominante do seu país, que é a opinião dominante por aqui também.

Critica o monetarismo clássico, os preceitos da escola de Chicago e os mitos do mercado autorregulador e ultimamente tem batido muito na opção da União Europeia de vencer sua crise atual com medidas de austeridade e cortes em gastos públicos — segundo ele um exemplo da velha prática perversa de fazer os pobres pagarem pelas lambanças dos ricos.

Krugman defende a ação dos governos para estimular economias e desobediência a todas as receitas de autoflagelação vendidas aos pobres como "responsabilidade fiscal" e sacrifício depurador. Quer dizer, é um estranho em dois mundos, o dos economistas ortodoxos americanos que ainda ditam a política do país, mesmo no governo do Baraca, e o dos economistas locais que seguem a linha americana. Sem falar na estranheza de vê-lo publicado nos nossos principais jornais conservadores, no que também pode ser visto como uma admirável demonstração de pluralismo de enfoques.

Mas me lembrei de quando eu era guri e brincava de "mocinho", ou caubói, com outros garotos da vizinhança, todos com reluzentes revólveres de espoleta metidos em seus coldres, até os sacarmos para matar bandidos ou índios. Eu tinha morado nos Estados Unidos e sabia inglês, mas o máximo que os outros sabiam era enrolar a língua e fingir que falavam como nos filmes. Seu vocabulário era "Camone" e pouco mais, mas não importava. Nos comunicávamos naquele inglês imaginário, e vivíamos juntos a glória de ser americanos. Ninguém tinha a pontaria de um americano. Ninguém brigava a socos e saía da briga sem uma marca no rosto como um americano.

Um americano era perfeito. Um americano podia tudo. Depois, claro, crescemos e descobrimos que nem todo americano era "mocinho". Mas daquele tempo ficou a ideia inconsciente de que ser americano é credencial suficiente, de que basta dizer "camone" para dispensar qualquer outro tipo de aferição.

O que tudo isto tem a ver com o Paul Krugman? Talvez o fato de ser americano tenha facilitado sua entrada nas páginas econômicas sem que checassem suas convicções. Tudo teria a ver com a infância de todos nós.

http://oglobo.globo.com/pais/noblat/posts/2010/07/29/camone-311986.asp

domingo, 7 de março de 2010

Minsky

São Paulo, domingo, 07 de março de 2010

LUIZ GONZAGA BELLUZZO
O momento Minsky


Quando a maré sobe, não há prudência nem conselho capazes de resistir à liberação das forças da ambição


O ECONOMISTA norte-americano Hyman Minsky, outrora obscuro entre seus colegas da "corrente principal", virou moda nos Estados Unidos. Depois da crise, um coro de carpideiras entoa o cantochão do "momento Minsky" para lamentar a vida e a morte da finança desregulamentada.
Minsky construiu uma hipótese "keynesiana" sobre a formação de preços de ativos numa economia em que prevalece a moeda de crédito criada pelos bancos. Enquanto a teoria convencional cuida de examinar as condições de equilíbrio no intercâmbio de mercadorias, Minsky coloca o crédito e a finança no centro da economia capitalista. (O modelo da feira livre versus o "paradigma de Wall Street".) Para ele, a concorrência em busca da maximização do ganho privado determina resultados que a ação dos indivíduos racionais não pode antecipar. As decisões privadas são tomadas em condições de incerteza radical e, por isso, estão sempre sujeitas à subavaliação do risco e à emergência de comportamentos coletivos de euforia que conduzem à fragilidade financeira e a crises de liquidez e de pagamentos. Minsky descreve as etapas do ciclo crédito e formação de preços dos ativos em que as interações subjetivas entre os participantes do mercado não raro provocam a má precificação de ativos e distorções na alocação de recursos.
De nada adianta iludir-se com o conhecimento do passado ou com as toadas do presente, projetando essas tendências para o futuro. Tampouco é possível atribuir probabilidades às trajetórias prováveis da economia. O mundo dos homens e de seus negócios não está sujeito a um comportamento probabilístico. Para vencer esse estado desconfortável de incerteza irredutível, os controladores da riqueza e do crédito têm de lançar mão de informações, avaliações, crenças e regras costumeiras que julgam sustentar as decisões dos demais. Esse processo -o de incorporar nas próprias avaliações os julgamentos dos seus pares, a despeito de ancorado na mais profunda ignorância- vai constituindo uma espécie de "consenso do mercado" -a opinião da comunidade de negócios em cada momento.
Nos períodos de "normalidade", as almas torturadas pela sede insaciável de riqueza flutuam no espaço entre os dois extremos fatais, o zênite da euforia compartilhada e o nadir do medo contagioso. Seu conforto momentâneo é sustentado por arranjos sociais e formas institucionais que compõem um determinado "estado de convenções". Nesse ambiente cognitivo e psicológico, o presente parece confirmar o passado e indicar os critérios para o futuro.
As crises irrompem no momento em que a cadeia de certezas está no auge. Nesse momento de agruras, torna-se evidente que a acumulação de bons resultados precipitou uma forte deterioração da percepção do risco e espicaçou a ambição do conjunto dos investidores. Quando a maré sobe, não há prudência nem conselho capazes de resistir à liberação completa das forças da ambição. Estas se apresentam, aliás, como oniscientes e onipotentes, sólidas e inexpugnáveis. Até o momento em que se desmancham no ar.


LUIZ GONZAGA BELLUZZO, 67, é professor titular de economia da Universidade Estadual de Campinas. Foi chefe da Secretaria Especial de Assuntos Econômicos do Ministério da Fazenda (governo Sarney) e secretário de Ciência e Tecnologia do Estado de São Paulo (governo Quércia).

http://www1.folha.uol.com.br/fsp/dinheiro/fi0703201010.htm

sábado, 16 de janeiro de 2010

Mais uma derrota para os EUA

China becomes world's biggest auto producer, consumer

2010-01-12 00:13:30 GMT2010-01-12 08:13:30 (Beijing Time) Global Times

China becomes world's biggest auto producer, consumer

Official figures Monday confirmed China had overtaken the United States to become the world's top auto maker and market in 2009 boosted by government stimulus measures.

The China Association of Automobile Manufacturers (CAAM) announced annual sales rose 46.15 percent year on year to 13.64 million units . Output increased 48.3 percent to 13.79 million units.

Passenger car sales were up 52.93 percent to 10.33 million units, and production was 10.38 million units, up 54.11 percent year on year.

The brisk sales in China is in contrast with the United States where 10.43 million units were sold last year, 2.8 million units less than in 2008, as the global financial crisis kept US consumers out of the showroom.

The three top-selling brands last year were Shanghai Volkswagen, FAW Volkswagen and Shanghai General Motors -- all joint venture brands between Chinese auto makers and the German or US counterparts.

"China's market still enjoyed abundant potential, as living standards improved and the average auto ownership remained low," Dong Yang, CAAM deputy chairman told Xinhua.

The industry would continue to see rapid growth in the next decade as it had become a pillar of the national economy, he said.

To boost the sluggish auto market in 2008 and spur the use of clean and fuel-efficient cars, the government announced in January last year that it would halve the purchase tax to 5 percent on vehicles with a displacement of less than 1.6 liters.

Rural consumers got up to 5,000 yuan (735 US dollars) in government subsidies for vehicles with a displacement under 1.3 liters.

The annual revenue from auto purchase tax was expected to surpass 110 billion yuan, a rise of 10 billion yuan year on year, as more units were sold, analyst said.

Besides policy incentives, the underlying reason behind the sales boom was that the consumption structure was improved while housing and travelling costs increased, said Yao Jingyuan, chief economist with the National Bureau of Statistics.

"It would profoundly impact the Chinese auto market," he said.

Brisk sales in China also allowed the world's leading auto makers report double-digit growth in China last year despite bleak pictures in other parts of the world.

Against the backdrop of 15-percent slump worldwide, Ford reported a 44-percent sales rise to 440,619 units in China in 2009.

General Motors (GM)'s sales rose 66.9 percent to a record high of 1.82 million units in China. The German auto maker Volkswagen AG sold 1.4 million units in China, up 36.7 percent from a year earlier.

Since the sales in 2009 would overdraw demands for this year and next, and with the less aggressive tax incentives for 2010, sales expansion was expected to slow remarkably this year, said Huang Yonghe, analyst with the China Automotive Technology and Research Center.

Dong Yang estimated the auto sales growth would retreat to 10 percent to reach 15 million units in 2010.

"Despite China's top position in sales, there are still distance to go before it becomes a real auto giant, as it does not own the state-of-the-art technologies nor world-famous brands," said Dong Yang.

As part of its "going global" strategy, Geely, China's largest privately-owned car maker, is close to finalizing a deal to buy Volvo to acquire the new energy technology and access the world auto market.

The Beijing Automotive Industry Holding purchased some assets of GM's Saab in December. The Sichuan Tengzhong Heavy Industrial also has agreed to take over Hummer brand.

Acquiring foreign brands could help accelerate China's pace of technological innovation, but it could not be a shortcut to the global stage, said Han Lei, deputy director of the Society of Automotive Engineering of China.

"We can not simply copy foreign brand's technology and management expertise, but use them as a basis to develop our own model," he said.

The unprecedented boom also boosted producer's morale for further expansion.

"The Chinese auto makers added the capacity by 30 percent to 20 million units in 2009, leaving their bitter memories of job cuts and shuttered business far behind," said Wei Wenqing, vice manager of the Dongfeng Citroen Motor Corporation.

Fuel-efficient cars have already shown some signs of overheating, as the demand for auto with displacement less than 1.6 liters was about 3 million units before 2011, less than half of the capacity of 7 million units, said Jia Xinguang, auto industry analyst.

"Since this market is largely affected by government policies, uncertainty and risks remain," he said.

Source:http://english.sina.com/business/p/2010/0111/299080.html

domingo, 20 de dezembro de 2009

Celso Furtado versus Nelson Werneck Sodré

Comprei a edição comemorativa de 50 anos de “Formação Econômica do Brasil” de Celso Furtado que trás alguns artigos e resenhas que foram publicados ao longo do tempo sobre o livro. Obviamente que ao pegar um livro assim, o melhor é ler quem fala mal do livro. Então fui logo ver o texto do Nelson Werneck Sodré, pois apostava que ele criticaria o livro, e a crítica foi muito mais ácida do que eu imaginava. Esperava uma avaliação crítica, mas fortemente favorável a Furtado pelo contexto do nacional-desenvolvimentismo. Mas isso não ocorreu. Para começo, Furtado já é rotulado de economista ortodoxo, o que é bastante curioso, pois no contexto atual, dificilmente algum economista rotularia Furtado de ortodoxo.

Diz Nelson Werneck Sodré: “Nela se revelam, entretanto, duas deficiências que devem ser apontadas, porque são traços característicos da economia ortodoxa, entre nós, muito mais do que da pessoa do autor: a dificuldade em transmitir o saber e a precariedade de conhecimentos fora do campo específico. (…)

“Celso Furtado sabe muito, mas não sabe transmitir o que sabe – o que é um mal evidentemente. Mas, além disso, fazendo história – trata-se do desenvolvimento da economia brasileira no decorrer do tempo histórico –, não domina as fontes e revela mesmo desprezo por elas. Quem cita Antonil pelas citações de Simonsen, e até mesmo Gama Barros, não teve a menor preocupação em estudar história. Ora, sem conhecimentos históricos não há como desenrolar o desenvolvimento do progresso material. O autor confessa isso, entretanto, com aquela candura que marca a ingenuidade, a total inocência, a suficiência tranqüila que leva ao desastre. Porta-se como quem diz: “Sei economia, e é quanto basta – história é para leigos”. E é pena, porque se trata de um grande autor, e de uma grande obra.”

E aí eu me pergunto se Celso Furtado não sabe história, quem saberia? Pior o que dizer dos economistas contemporâneos? E o que dizer da maior parte dos estudantes que estão nas faculdades, o que sabem de história? Qual a disposição para realizar uma pesquisa de fôlego? Precisamos de mais economistas que desconheçam história como Celso Furtado.

A bolha da vez é a bolha do ouro

São Paulo, domingo, 20 de dezembro de 2009
Análise
A bolha da vez é a bolha do ouro

NOURIEL ROUBINI
PARA A FOLHA, EM NOVA YORK
Os preços do ouro vêm subindo fortemente, rompendo a barreira de US$ 1.000 e, nas últimas semanas, ascendendo para US$ 1.200 por onça ou mais.
Os adeptos modernos do ouro argumentam que o preço poderia ultrapassar US$ 2.000. Mas a alta recente de preço tem jeito de bolha, já que encontra justificativa apenas parcial nos fundamentos econômicos.
Os preços do ouro só sobem muito em duas situações: quando a inflação é alta e está em ascensão e quando existe o risco de quase depressão, e os investidores temem pela segurança de seus depósitos bancários.
Os dois últimos anos se enquadram nesse padrão. Os preços do ouro começaram a subir acentuadamente no primeiro semestre de 2008, quando os mercados emergentes estavam superaquecidos, os preços das commodities estavam em alta e existia a preocupação quanto à ascensão da inflação nos mercados emergentes de alto crescimento. Mas mesmo aquela alta teve algo de bolha, que se desinflou no segundo semestre de 2008, quando a economia mundial caiu em depressão, depois que o petróleo atingiu a cotação de US$ 145 por barril e sufocou o crescimento econômico em todo o planeta. Enquanto o medo de inflação era substituído por preocupações quanto à deflação, os preços do ouro começaram a cair, acompanhando a correção na cotação das commodities.
O segundo pico de preço ocorreu no momento do colapso do Lehman Brothers, que deixou os investidores preocupados com a segurança de seus ativos financeiros.
O pânico foi contido quando o G7 assumiu o compromisso de elevar as garantias a depósitos bancários e ofereceu sustentação ao sistema financeiro.
Com o recuo do pânico, ao final de 2008, os preços do ouro retomaram seu movimento de queda. Àquela altura, com a economia mundial caindo a uma quase depressão, o uso comercial e industrial do ouro, e até mesmo a demanda por produtos de luxo, caiu ainda mais.
O ouro voltou a ultrapassar a marca de US$ 1.000 em fevereiro/março de 2009, quando parecia que boa parte do sistema financeiro da Europa e dos Estados Unidos estava perto da insolvência e que muitos governos não eram capazes de garantir os depósitos e de proteger o sistema financeiro, porque os bancos grandes demais para falir também eram grandes demais para serem resgatados.
Já que não existe grande risco de inflação ou depressão no curto prazo, por que os preços do ouro recomeçaram a subir de maneira acentuada?
Existem diversas razões para que eles estejam em alta, mas elas sugerem uma ascensão gradual, com risco significativo de correção para baixo, e não uma rápida alta para a casa dos US$ 2.000, como vêm alegando os adeptos do ouro.
Primeiro, embora ainda estejamos em um mundo de deflação generalizada, grandes deficit fiscais, monetizados, estão alimentando preocupações quanto à inflação no médio prazo. Segundo, uma grande onda de liquidez estimula a alta dos ativos, entre os quais commodities, e isso pode resultar em estímulo ainda maior para a inflação. Terceiro, as operações de "carry trade" (empréstimos para realizar investimentos) financiadas em dólar estão pressionando fortemente o dólar, e existe uma relação inversa entre o valor do dólar e o preço em dólar das commodities: quanto mais baixo o dólar, mais alto o preço em dólar do petróleo, da energia e de outras commodities, entre elas o ouro. Quarto, o suprimento mundial de ouro -tanto existente quanto recém-extraído- é limitado, e a procura cresce mais rápido do que a oferta. Parte dessa procura vem de bancos centrais, como os da Índia, da China e da Coreia do Sul. E parte provém de investidores privados que estão usando o ouro como hedge contra riscos que continuam a ter baixa probabilidade.
Mas, já que o ouro não tem valor intrínseco, existem riscos significativos de correção para menos. Os bancos centrais terão um dia de deixar para trás o relaxamento quantitativo e os juros zero, o que colocará pressão de baixa sobre ativos de risco, entre os quais as commodities. Ou a recuperação mundial pode se provar frágil e anêmica, o que resultaria em pressão de baixa sobre as commodities e de alta sobre o dólar.
Mas todas as bolhas terminam por estourar. Quanto maior a bolha, maior o colapso.
A recente alta do ouro só se justifica parcialmente pelos fundamentos. E tampouco é claro por que os investidores deveriam formar estoques de ouro caso a economia mundial entre de novo em recessão e as preocupações sobre uma quase depressão e uma inflação em alta ganhem impulso. Se você realmente teme um colapso econômico, deveria formar estoques de armas, alimentos enlatados e outras commodities que tenham uso real na cabana em que se refugiará.


NOURIEL ROUBINI é presidente da RGE Monitor (www.rgemonitor.com) e professor da Escola Stern de Administração de Empresas, na Universidade de Nova York.

http://www1.folha.uol.com.br/fsp/dinheiro/fi2012200908.htm

segunda-feira, 14 de dezembro de 2009

Morreu Paul Samuelson

Samuelson é o grande nome da teoria econômica americana no pós-guerra. Deu início ao processo de formalização da teoria econômica. A genialidade de Samuelson apareceu quando ainda estudante. Conta-se que escreveu um paper utilizando-se de um série de recursos matemáticos, que foi recusado pelo professor. O mesmo paper foi publicado numa revista de economia e marcou época, um novo momento da teoria econômica.

Samuelson é produto da crítica keynesiana à economia neoclássica. Samuelson representa o desdobramento da reação iniciada por John Hicks com “Mr. Keynes e os clássicos”. Ou seja, Samuelson é um dos pais da Síntese neoclássica.

Quando se fala no longo domínio do keynesianismo no pós Segunda Guerra até a reação monetarista e novo clássica, na verdade não se está falando de um keynesianismo “puro” tal como concebido por Keynes. Mas trata-se na verdade da leitura de Keynes feitas por economistas neoclássicas, a Síntese neoclássica, que busca responder as críticas feitas por Keynes à teoria neoclássica pré-crise de 1929 e  compatibilizar as novidades trazidas por Keynes com a teoria neoclássica. Ao fazer isso, Samuelson tanto mata Keynes quanto abre espaço para um renascimento futuro de um ortodoxia econômica mais radical já que a crítica keynesiana ao arsenal teórico neoclássico foi profundamente esvaziada.

quarta-feira, 11 de novembro de 2009

A guerra fria das moedas

São Paulo, quarta-feira, 11 de novembro de 2009


VINICIUS TORRES FREIRE
A guerra fria das moedas


Em ação de guerrilha, como o Brasil, Taiwan adota medidas para barrar dólares; China e EUA travam guerra fria cambial


DEPOIS DO Brasil, Taiwan entrou de modo mais explícito na guerra de guerrilhas do câmbio. Segundo os jornais locais com a data de hoje, o governo proibiu investidores estrangeiros de aplicar em depósitos a prazo por mais de três meses. Isto é, na prática, barrou o CDB deles para o capital estrangeiro.
Todos os países da região têm entrado com mais frequência no mercado de moedas, segundo entendidos, a fim de controlar a valorização de suas moedas. Mas medida explícita, mesmo, só a de Taiwan, um país hiperdependente de exportações. Mas nem a guerra de guerrilha vai parar por aí nem as disputas do câmbio se limitam a escaramuças.
Quando ainda se imaginava que a crise de 2008 poderia parecer com a da década que se seguiu a 1929, muito se dizia que um dos grandes riscos era a história da guerra comercial se repetir. Isto é, governos de países em recessão aumentariam impostos ou outras restrições sobre produtos importados a fim de tentar proteger seus parques produtivos de danos maiores.
Dadas a existência da Organização Mundial do Comércio, ainda que precária, e a interdependência das economias nacionais, não houve uma onda de restrições novas, diretas e extensas às importações. Decerto, houve e ainda está havendo uma guerra de guerrilha de limitações ao comércio, mas o assunto não é central, digamos.
Mais importante é que nem nos anos 1930 nem agora as manobras comerciais limitaram-se a impostos sobre importação ou restrições administrativas a produtos estrangeiros. Como tem se visto, a grande disputa comercial se dá por meio da "guerra fria" do câmbio e de guerrilhas contra influxos de capital tidos como talvez perigosos. Por um lado, procura-se manter mercado de exportações com câmbio e, pois, preços baixos; por outro, procura-se evitar exageros e mesmo bolhas nos mercados financeiros.
A guerra fria das moedas é conduzida pelas grandes potências, EUA e China, principalmente. Não há movimentos bruscos. Procura-se manter o status quo. Cada a um a seu modo, manipulam suas moedas a seu favor. Os EUA, no presente, por meio do despejo diluviano de dólares na praça e da taxa de juros zero, o que na prática desvaloriza a moeda americana. A China, por sua vez, continua a manipular diretamente o yuan, mantendo-o, por enquanto, atrelado ao dólar cadente. Trata-se uma guerra comercial muito mal disfarçada contra o resto do planeta. E de um longo conflito de fricção entre chineses e americanos.
Faz quase uma década que os americanos vão periodicamente a Pequim reclamar o yuan desvalorizado demais, ao mesmo tempo em que repetem a arenga do dólar forte. Os chineses repetem como sempre que "continuam a aprimorar seu modelo de câmbio". Isto é, não dão à mínima.
Barack Obama vai à China na semana que vem. Disse que vai reclamar do yuan, bidu. Os chineses, de antemão, já disseram que "vão aprimorar seus modelo de câmbio". Os dois mantêm a conversa fiada de uma década, que equilibra os interesses comerciais e financeiros das duas partes e cria os desequilíbrios que ajudaram a nos levar ao desastre de 2008.

http://www1.folha.uol.com.br/fsp/dinheiro/fi1111200908.htm

quarta-feira, 4 de novembro de 2009

Ciência, Divisão Internacional do Trabalho e os BRICs

Ciência, Divisão Internacional do Trabalho e os BRICs

Escrito por Corival Alves do Carmo

01-Nov-2009

O debate nas relações econômicas internacionais hoje está dominado pela crise do dólar e pela ascensão dos BRICs. Há um questionamento generalizado sobre o a capacidade dos EUA conservarem o valor do dólar e sobre a continuidade do dólar como moeda internacional.

Crescentemente se discute a utilização de uma cesta de moeda como valor de referência na economia mundial. A discussão sobre a composição de uma cesta de moeda reflete a ausência de uma moeda que seja capaz de substituir o dólar e mais especificamente de um país que se disponha a oferecer a sua moeda em substituição ao dólar. Sendo assim, o mundo se mostra relativamente impotente quanto ao dólar, e as alternativas pensadas não alteram a centralidade dos EUA na economia mundial.

A ascensão dos BRICs marcaria em princípio um mundo multipolar, haveria um declínio relativo das potências tradicionais e a ascensão de novos centros econômicos. E em princípio a discussão só se torna válida se for restringida aos aspectos econômicos já que é bastante questionável tratar a China e a Rússia como novas potências em ascensão do ponto de vista político. De todo modo os BRICs apontariam para um futuro multipolar, mas não o realizariam de fato hoje. Hoje, eles apenas tornam os debates econômicos sobre a economia mundial mais multilaterais.

Entretanto, nestas discussões sobre o futuro da economia mundial e sobre as hierarquias no interior do capitalismo há um fator que vem sendo ignorado - as recentes transformações econômicas impostas pela revolução da eletrônica e o papel central que o desenvolvimento científico tecnológico desempenha na economia mundial hoje.

As análises sobre as novas potências emergentes continuam sendo marcadas pelos critérios antigos, o que impressiona os analistas ainda é o consumo de aço da China, a implantação de setores econômicos tradicionais na China. Subestimam o papel que a capacidade de promover desenvolvimento científico e tecnológico desempenha no capitalismo contemporâneo.

Segue em:

http://www.revistaautor.com/index.php?option=com_content&task=view&id=517&Itemid=54