"Desde mi punto de vista –y esto puede ser algo profético y paradójico a la vez– Estados Unidos está mucho peor que América Latina. Porque Estados Unidos tiene una solución, pero en mi opinión, es una mala solución, tanto para ellos como para el mundo en general. En cambio, en América Latina no hay soluciones, sólo problemas; pero por más doloroso que sea, es mejor tener problemas que tener una mala solución para el futuro de la historia."

Ignácio Ellacuría


O que iremos fazer hoje, Cérebro?
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domingo, 15 de agosto de 2010

Apoio russo ao programa de energia nuclear do Irã

Russian fuel to help start Iran nuclear site

By Najmeh Bozorgmehr in Tehran

Published: August 15 2010 19:25 | Last updated: August 15 2010 19:25

Iran’s first nuclear power plant will start generating electricity by the end of this year, after more than three decades of delays in construction, according to a state nuclear official.

Russia announced on Friday that it would deliver 82 tonnes of nuclear fuel to Iran’s Bushehr plant reactor on August 21, ending the test phase of the installation and officially making it a nuclear power site. Iranian officials hope the plant will formally open a few weeks later.

The managing director of state-owned Iran Nuclear Power Plants Production and Development Company, Mohammad Ahmadian, said on Sunday that the plant – with a capacity of 1,000MW – would start generating power by the winter.

He added that the nuclear fuel delivery did not mean that Bushehr plant would be fully operational yet.

Mr Ahmadian said that while Russia was ready to provide Bushehr with fuel for 10 years, Iran might not be able to depend on that because delays in construction proved “western countries cannot be trusted”.

Donya-e-Eqtesad, a conservative daily newspaper, on Sunday wrote that Bushehr was “only a small part of” Iran’s nuclear ambitions.

“What Iran has to insist [in future negotiations with western countries] is that the number of nuclear plants and the amount of nuclear fuel [produced domestically] are questions of Iran’s sovereignty which cannot be discussed in any talks,” it said.

The Bushehr project started in late 1970s under the regime of Shah Mohammad Reza Pahlavi with the help of Siemens. The German company ended its co-operation after the Islamic revolution. Iran resumed the project a decade later and signed a $1bn contract with Russia in 1995.

The Islamic regime has so far faced four sets of United Nations sanctions for its refusal to halt uranium enrichment.

The most recent sanctions were agreed following a US-Russian understanding that Bushehr would be exempted from the measures against Tehran’s nuclear programme. In addition, Tehran has agreed with Moscow that it will return spent uranium fuel to Russia.

Western countries, though highly sensitive to the Bushehr project, have praised its potential as an example of peaceful power production.

Robert Gibbs, White House spokesman, appeared on Friday to come close to endorsing the project, which he said “proves to the world that if the Iranians are sincere in a peaceful programme, their needs can be met without undertaking its own enrichment programme.”

Additional reporting by Daniel Dombey

http://www.ft.com/cms/s/0/2ef2f184-a898-11df-86dd-00144feabdc0.html

sexta-feira, 21 de maio de 2010

Goles que marcará Brasil

20 mayo, 2010 - Lluís Bassets

Goles que marcará Brasil

El balón es el símbolo obligado del encumbramiento de Brasil como superpotencia. Su brillante tradición deportiva obliga a evaluar en términos futbolísticos sus crecientes éxitos económicos y diplomáticos. Así lo ha hecho el ministro de Exteriores, Celso Amorim, a la hora de calificar el acuerdo obtenido por su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, junto al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y al presidente Mahmud Ahmadinejad, sobre el programa iraní de enriquecimiento de uranio: "Brasil sólo ha colocado la pelota en el área".

Muchas son las interpretaciones suscitadas por este compromiso tripartito, que sigue los pasos del último intento pilotado desde Naciones Unidas para evitar que el programa iraní desemboque en la fabricación del arma nuclear; y por el que Teherán se compromete a entregar a Turquía 1.200 kilos de uranio poco enriquecido, de los que devolverá a los iraníes una décima parte, a su vez enriquecida al 20% para uso médico.

Desde Washington puede verse como una jugada de los nuevos países emergentes para cerrar el paso a la cuarta serie de sanciones económicas que Estados Unidos estaba preparando y que presentó el martes, pocas horas después de la firma a tres en Teherán. Desde Israel, donde su Gobierno desconfía de las sanciones ante un régimen al que considera una amenaza existencial, cabe considerarlo como una bofetada a Obama, que carga de razón a quienes todo lo fían a la destrucción por medios militares de las instalaciones nucleares iraníes. Desde Europa sólo puede interpretarse como lo que es en cualquiera de los casos: ese balón que sitúa a Brasil en mitad del escenario y desaloja en cambio a quienes tuvieron el máximo protagonismo en los últimos años, tanto a través del llamado Grupo 5+1 (los cinco del Consejo de Seguridad, de los que dos son europeos: Francia y Reino Unido, más Alemania) como del Alto Representante de la UE, Javier Solana, a quien los Seis delegaron el grueso de la negociación, cosa que no han hecho con su sucesora, Catherine Ashton.

Los intereses de Turquía y su premier desembocan directamente en la región a la que Lula ha viajado en dos ocasiones en los tres últimos meses. Están en juego las relaciones de vecindad y el liderazgo regional, aunque también cuenta la competencia con Rusia. Para Brasil, en cambio, todo se juega en la mejora del estatuto internacional del gran país sudamericano. Lula se ha colado en un escenario reservado hasta ayer a las viejas superpotencias por la misma infalible regla de tres con que su país se incorporó al G-20 a la hora de enfrentarse con la crisis financiera, o entró en la cocina decisiva de la Cumbre de Copenhague sobre cambio climático.

Esta actitud responde a una política internacional de cuño realista, que está guiada sobre todo por los intereses de Brasil como potencia americana con vocación global. Es un envite que compite directamente con los europeos, cuya nutrida presencia en las instituciones internacionales, además de acentuar su cacofonía y su capacidad divisiva, no hace más que subrayar la senectud de una arquitectura internacional que se mantiene casi intacta desde que terminó la última guerra mundial hace 65 años.

Lula ha desplegado siempre una gran actividad internacional. Pero este año 2010, el último de su presidencia, ha registrado un salto cualitativo, marcado por dos desplazamientos al exterior que indican como las sondas la profundidad de la vocación de Brasil. El primero le llevó en marzo pasado a Oriente Próximo, zona geográfica que jamás había ocupado a presidente brasileño alguno. El segundo le ha conducido ahora hasta Teherán y le ha proporcionado el raro privilegio de entrevistarse con el Guía Supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei, algo que sólo está al alcance de una nómina muy restringida de mandatarios extranjeros.

Con su imagen de bonhomía proletaria y su enorme prestigio, Lula está actuando como un cohete propulsor de Brasil en la nueva etapa geopolítica multipolar. Está bien claro que, como parte de su legado político, quiere dejar a Brasil situado en lo más alto posible de la escena internacional y especialmente bien colocado en sus apuestas institucionales. De ahí que quiera jugar un papel en el proceso de paz en Oriente Próximo y ahora en un conflicto como el que mantiene Occidente con Irán, vinculado directamente a la política de no proliferación. Lula ha centrado el balón, que está ahora dentro del área. Pero serán sus sucesores quienes deberán empezar a meter los goles como en los mejores tiempos de la selección amarilla.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/2010/05/goles-que-marcará-brasil.html

terça-feira, 18 de maio de 2010

The Guardian: O acordo Brasil-Irã-Turquia

17 de maio de 2010 às 12:06

The Guardian: O acordo Brasil-Irã-Turquia

O acordo nuclear Brasil-Irã-Turquia

17/5/2010, Stephen Kinzer, The Guardian, UK

Tradução Caia Fittipaldi

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/may/17/iran-nuclear-brazil-turkey-deal

Os acontecimentos e notícias empolgantes que chegam de Teerã, de acordo afinal firmado, que pode ter evitado crise global em torno do programa nuclear iraniano é desenvolvimento altamente positivo para todos – exceto para os que, em Washington e Telavive, estavam à procura de qualquer pretexto para isolar ou atacar o Irã.

Também marca o nascimento de uma nova força altamente promissora no cenário mundial: a parceria Brasil-Turquia.

Semana passada, o primeiro-ministro turco Recep Tayyip Erdogan e o presidente Luis Inácio Lula da Silva do Brasil adotaram, em conjunto, a abordagem clássica do “um gentil, outro durão”, para aproximarem-se dos líderes iranianos. Lula anunciou que iria a Teerã, o que deu aos iranianos esperança de algum acordo. Mas era indispensável também a presença da Turquia (onde o urânio será tratado), e Erdogan fez-se de difícil.

Na 3ª-feira, Ahmet Davutoglu, o muito experiente ministro das Relações Estrangeiras da Turquia, anunciou que Erdogan não iria ao Irã, a menos que os iranianos manifestassem algum interesse em firmar algum acordo. “Não é hora para encontros trilaterais sem objetivo preciso”, disse. “Queremos resultados. Sem perspectiva de resultados, não iremos ao Irã.”

Na 6ª-feira, Erdogan endureceu ainda mais. Disse que a planejada viagem a Teerã estava cancelada, porque o Irã “não se manifestara sobre a questão”.

Poucas horas depois, a secretária Hillary Clinton telefonou ao Chanceler turco e empenhou-se em desencorajar a iniciativa dos diplomatas brasileiros e turcos. Porta-voz do Departamento de Estado dos EUA disse que a sra. Clinton ‘alertou’ o ministro turco para não confiar nos iranianos, cujo único interesse seria “fazer qualquer coisa para impedir as sanções pelo Conselho de Segurança, sem dar qualquer passo para suspender seu programa nuclear militar.”

Depois do telefonema, um pouco precipitadamente, de fato, a secretária Hillary previu publicamente que o esforço dos presidentes Lula e Erdogan fracassaria.

O que se sabe hoje é que a secretária Clinton pode não estar trabalhando corretamente pela pauta política da Casa Branca. Enquanto ela falava em Washington, funcionários turcos anunciavam aos jornalistas em Ankara, off-the-record, que haviam recebido encorajamento do próprio presidente Obama, para insistir no trabalho de mediação e continuar pressionando em busca de algum acordo. Pode ser, é claro, ‘divisão’ planejada das forças nos EUA, para cobrir todas as posições, o que implica que EUA, sim, anteviram a possibilidade de serem derrotados no front diplomático: Clinton faria a parte mais difícil e preservaria a posição do presidente como ‘mediador’ e interessado mais em acordos que em confrontos. Seja como for, já sugere alguma fragilidade na posição da secretária de Estado, ou seu isolamento, no círculo mais alto dos estrategistas de Obama para as questões mundiais cruciais.

Alguns, em Washington, tentarão ver no acordo apenas um modo para salvar as aparências e livrar o Irã de confronto direto com EUA e União Europeia. Seja como for, outros verão de outro modo. Ali Akbar Salehi, chefe da Organização de Energia Atômica do Irã, vê perspectiva mais positiva. Semana passada, já havia anunciado que o Irã buscava um acordo, contando com a mediação política do Brasil e da Turquia “para dar aos EUA e outros países ocidentais um modo de escaparem da situação de impasse que criaram, com tantas ameaças.”

Em todos os casos, o que se viu foi que negociadores competentes em negociações bem encaminhadas por dois líderes mundiais, destruíram a versão, difundida por Washington, de que o Irã não faria acordos e teria de ser ‘atacado’, por sanções; antes, claro, de que os EUA considerassem “todas as opções” – inclusive o ataque militar, para impedir o progresso do programa nuclear do país.

Fato é que Turquia e Brasil, embora em pontos opostos do planeta, têm muita coisa em comum. São dois países territorialmente grandes que passaram longos anos sob ditadura, mas conseguiram alterar essa história e andar pacificamente na direção da plena democracia. Os dois países têm hoje, na presidência, políticos dinâmicos e experientes, que comandaram importante processo de recuperação econômica nos seus respectivos países. Os dois países, além do mais, já emergiram como potências regionais, mas aspiram ao nível de potências como Rússia, Índia ou mesmo a China. Nem Turquia nem Brasil podem sobreviver sozinhos entre esses gigantes. Mas, juntos, formam uma parceria que tem inúmeras possibilidades de sucesso.

Brasil e Turquia são os países que mais abriram novas embaixadas pelo mundo, nos dois últimos anos. Uma vez por ano, os principais diplomatas turcos voltam a Ancara para ampla reunião de trabalho. Na reunião de 2010, ocorrida em janeiro, o ministro das Relações Exteriores do Brasil Celso Amorim foi um dos principais conferencistas convidados.

Turquia e Brasil foram, por muitos anos, apoiadores ‘automáticos’ de Washington, mas agora começam a assumir o timão e determinar a própria rota. Preocupados com o que veem como violento unilateralismo norte-americano, que desestabiliza imensas regiões em todo o mundo, os dois países têm evitado todos os confrontos internacionais, ao mesmo tempo em que trabalham incansavelmente para promover acordos que visem à pacificação. Por muito feliz coincidência, os dois países são hoje membros não-permanentes do Conselho de Segurança. A posição deu-lhes os meios para intervir na questão iraniana; que os negociadores e presidentes de Turquia e Irã usaram com talento e competência excepcionais.

Durante a Guerra Fria, o Movimento dos Não-alinhados tentou converter-se numa “terceira força” na política mundial, mas fracassou, porque reunia países grandes demais, separados demais e diferentes demais. Turquia e Brasil emergem agora como a força global capaz e competente para diálogos e acordos que o Movimento dos Não-alinhados jamais antes conseguira ser.

http://www.viomundo.com.br/voce-escreve/the-guardian-o-acordo-brasil-ira-turquia.html

terça-feira, 28 de julho de 2009

Tem futuro o regime de não proliferação?

Un nuevo arranque para la no proliferación

by Mohamed ElBaradei

VIENA – El presidente norteamericano, Barack Obama, le inyectó un nuevo dinamismo a los esfuerzos -paralizados durante una década- por llevar a cabo el desarme nuclear. Está comprometido con la visión de un mundo libre de armas nucleares y reconoce el vínculo entre la no proliferación y el desarme nuclear por parte de los estados con armas nucleares.

Obama ha prometido revitalizar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1970, que apunta a impedir la propagación de armas nucleares. El régimen de no proliferación, cuya piedra angular es el TNP, es confuso. Los principales problemas son fácilmente identificables.

En primer lugar, los cinco principales estados con armas nucleares no han tomado en serio su obligación según el TNP de trabajar para el desarme nuclear. En cambio, han insistido en que las armas nucleares son esenciales para su seguridad y siguieron modernizando sus arsenales nucleares. Esto naturalmente los priva de autoridad moral para persuadir a otros de no adquirir armas nucleares, lo que se sigue percibiendo como una fuente de poder e influencia, y una póliza de seguro contra un ataque.

En segundo lugar, como hemos visto en el caso de Corea del Norte, no hay nada que impida que los países que firmen el Tratado simplemente se retiren tras declarar que "acontecimientos extraordinarios" han puesto en peligro sus intereses supremos.

En tercer lugar, la Agencia Internacional de Energía Atómica, que supuestamente monitorea el sistema de no proliferación, tiene un financiamiento vergonzosamente insuficiente. Cuando se trata de determinar si un país está implementando o no un programa de armas nucleares encubierto, los inspectores de la AIEA suelen tener las manos atadas, ya sea porque carecen de autoridad legal para acceder a todas las instalaciones que consideran necesario, o porque los laboratorios analíticos de la AIEA son obsoletos, o porque la Agencia no tiene un acceso adecuado a imágenes satelitales.

En cuarto lugar, los controles de exportaciones no supieron impedir la propagación de tecnología nuclear sensible, nada menos que por los esfuerzos sofisticados de redes clandestinas como la dirigida por el científico nuclear paquistaní A.Q.Khan. Nueve países ya tienen armas nucleares, y sería ingenuo suponer que otros, especialmente en regiones de conflicto, no intentarán hacerse de ellas.

Por otra parte, una cantidad de países con programas de energía nuclear tienen la capacidad, si quisieran, de fabricar armas nucleares en cuestión de meses si cambiaran sus percepciones de seguridad, porque ya dominan la tecnología crítica -enriquecimiento de uranio y reprocesamiento de plutonio-. Si más países toman este camino, podría terminar siendo el talón de Aquiles de la no proliferación.

En quito lugar, la comunidad internacional, encabezada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la mayoría de las veces se ha paralizado frente a los desafíos de la seguridad internacional y ha sido ineficiente a la hora de responder a casos sospechosos de proliferación nuclear.

Estas cuestiones no se resolverán de la noche a la mañana. Pero hay mucho que se puede hacer relativamente rápido. Estados Unidos y Rusia han iniciado negociaciones sobre recortes profundos de sus arsenales nucleares, que en conjunto representan el 95% de las 27.000 ojivas nucleares del mundo. Otras medidas fundamentales incluyen implementar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares; negociar un tratado comprobable para poner fin a la producción de material fisible para su uso en armas; mejorar radicalmente la seguridad física de los materiales nucleares y radioactivos, algo vital para impedir que caigan en manos de terroristas; y fortalecer a la AIEA.

El mes pasado, propuse una medida elemental para fortalecer la no proliferación ante la Junta de Gobernadores de la AIEA -establecer un banco de uranio de bajo enriquecimiento (LEU, por su sigla en inglés) de la AIEA para garantizar el suministro a los países que necesiten combustible nuclear para sus reactores nucleares-. El LEU no se puede utilizar para fabricar armas. Algunos mecanismos de este tipo serán esenciales en las próximas décadas a medida que más y más países introduzcan la energía nuclear.

Mi propuesta es crear un almacenamiento físico de LEU a disposición de la AIEA como reserva de último recurso para aquellos países con programas de energía nuclear que sufran una interrupción del suministro por razones no comerciales. Esto les daría a los países la confianza de que pueden contar con suministros confiables de combustible para operar sus plantas de energía nuclear, y por lo tanto no necesitan desarrollar una capacidad propia de enriquecimiento de uranio o reprocesamiento de plutonio.

Esto permitiría evitar que se repitieran las experiencias de Irán después de su revolución de 1979, cuando no se cumplieron los contratos por combustible y tecnología para su programa planificado de energía nuclear. Treinta años más tarde, todavía se sienten algunas de las consecuencias.

El LEU estaría a disposición de los países que lo necesiten en base a criterios no políticos y no discriminatorios. Estaría disponible a precios de mercado para todos los estados que cumplan con sus obligaciones de salvaguarda nuclear. A ningún estado se le exigiría abandonar el derecho a desarrollar su propio ciclo de combustible.

El dinero necesario para lanzar un banco de LEU está a disposición, gracias principalmente a una organización no gubernamental -la Iniciativa de Amenaza Nuclear- y una financiación inicial de Warren Buffet. Pero éste sólo puede ser un primer paso. Debería estar acompañado de un acuerdo que estipule que todas las nuevas actividades de enriquecimiento y reprocesamiento estarán exclusivamente bajo control multinacional, y que todas las instalaciones existentes de este tipo pasarán de un control nacional a un control multinacional.

Esta es una idea audaz, pero las ideas audaces son necesarias ahora más que nunca. La oportunidad de que el ciclo de combustible nuclear esté bajo control multinacional se perdió hace 60 años debido a la Guerra Fría. La propagación de tecnología nuclear y el creciente riesgo de terrorismo nuclear tornan imperativo que esta vez no la dejemos pasar.

Mohamed ElBaradei es director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

http://www.project-syndicate.org/commentary/baradei1/Spanish

domingo, 24 de maio de 2009

É possível mudar as fontes energéticas?

Los límites de la innovación energética

by Vaclav Smil

Winnipeg – El Presidente Barack Obama ha prometido una revolución energética en la economía más grande del mundo, con fuentes renovables de energía y tecnologías "verdes" que acaben con la dependencia de Estados Unidos -y, a fin de cuentas, del mundo- de los combustibles convencionales. Los beneficios ambientales, estratégicos y económicos –incluidos un menor uso de combustibles fósiles que emiten carbono, menos dependencia de exportadores de petróleo y gas políticamente volátiles, y la creación de millones de empleos bien pagados- son incuestionables. Sin embargo, ¿cuánto realismo hay en esta visión?

Sólo un tipo de energía primaria (energía contenida en recursos naturales) no era conocido por las primeras grandes civilizaciones de Oriente Próximo y Asia Oriental, y todas sus sucesoras preindustriales: los isótopos de los elementos pesados cuya fisión nuclear se utiliza desde fines de los años 50 para generar calor que, a su vez, produce vapor para los turbogeneradores de electricidad modernos. Todas las demás fuentes de energía se han conocido por miles de años, y la mayoría fueron aprovechadas por las sociedades premodernas.

La diferencia fundamental entre los usos modernos y tradicionales de la energía consiste no el acceso a recursos energéticos nuevos o mejores, sino en la invención e implementación masiva de “generadores de fuerza motriz”, máquinas eficientes, asequibles, fiables y convenientes que convierten energías primarias en potencia mecánica, electricidad o calor. La historia bien se puede subdividir en eras caracterizadas por los generadores de energía motriz predominantes.

El periodo más largo (desde los primeros homínidos a la domesticación de animales de tiro) corresponde al tiempo en que los músculos humanos eran el único impulsor motriz. Luego se añadieron la tracción animal y la complementación gradual de los animales de tiro con medios mecánicos, como las velas y las ruedas, que aprovechan los flujos de energía de la naturaleza.

Una ruptura fundamental con este patrón de milenios ocurrió sólo con la adopción generalizada del primer generador de fuerza motriz mecánico capaz de convertir el calor de la combustión, es decir, la máquina a vapor de James Watt, diseñada en la década de 1780. Versiones más eficientes de esta máquina dominaron la modernización del mundo occidental hasta la primera década del siglo veinte.

Durante la década de 1830, las primeras turbinas hidráulicas marcaron el principio del fin de la era de la rueda de agua. Los siguientes dos hitos corresponden a la década de 1880, con la invención por parte de Benz, Daimler y Maybach del motor de combustión interna de ciclos Otto y la patente de la turbina de vapor de Charles Parsons. La década de 1890 fue testigo de la versión de Rudolf Diesel, mucho más eficiente, del motor de combustión interna alimentado con combustibles líquidos.

Hay sólo un generador de fuerza motriz más que añadir a la secuencia. La turbina de gas se inventó a principios del siglo veinte, pero sus primeros prototipos funcionales (tanto fijos como para vuelos) se idearon en la década de 1930, y se comenzaron a difundir rápidamente en los años 50.

Hoy en día el generador de fuerza motriz más ubicuo –instalado en cerca de mil millones de vehículos de ciudad y todo terreno, embarcaciones, aeroplanos e incontables maquinarias y herramientas- es el motor de combustión interna a gasolina, que en lo fundamental no ha cambiado desde la década de 1880. La globalización económica habría sido imposible sin los motores diesel que potencian enormes buque tanque para transporte de gases licuados y petróleo, barcos de carga que transportan mineral de hierro y cereales, e inmensos barcos de contenedores: algunos de ellos ahora tienen capacidades cercanas a los 100 megavatios (MW), pero se llegó a su diseño básico en las dos décadas de pruebas a las que Diesel sometió su prototipo final de 1897.

La mayor parte de la electricidad del mundo se genera en plantas de energía nuclear y de quema de combustibles fósiles y, con la excepción de que tienen una eficiencia y capacidades mucho mayores, Parsons reconocería en ellas cada rasgo de su invención, que hoy tiene más de 120 años. Y los vuelos intercontinentales habrían sido un reto incluso mayor sin las turbinas de gas inventadas en la década de 1930 por Frank Whittle (que pensó en los turboventiladores, que hoy dominan el diseño comercial, incluso antes de que construyera el primer motor tipo turbojet) y Joachim Pabst von Ohain.

Estas realidades ofrecen tres conclusiones obvias y no lo suficientemente apreciadas acerca de los generadores de fuerza motriz mecánicos en los que se basa nuestro progreso económico. En primer lugar, debido a su gran cantidad y sus infraestructuras asociadas (que a menudo son amplias y costosas), presentan una notable inercia al cambio. Ha habido poca innovaciones reales desde que se comercializaran por vez primera hace más de un siglo (turbinas hidráulicas, turbinas de vapor, motores de combustión interna) o más de medio siglo (turbinas de gas).

En segundo lugar, cualquier transición a nuevos generadores de fuerza motriz es un proceso inherentemente prolongado, que toma décadas en producirse. Por ejemplo, incluso hoy en día hay pocos indicadores de que las turbinas de vapor no sigan generando la mayor parte de la electricidad de las próximas décadas, o que la turbinas de gas vayan a ser reemplazadas muy pronto. Los últimos avances muestran que ni siquiera los motores de combustión interna de los automóviles cederán su lugar a los motores eléctricos o a las pilas de combustible de manera tan rápida como esperarían muchos entusiastas.

Finalmente, mientras mayor sea la escala en que se haya puesto en uso un generador de fuerza motriz, más tiempo demorará la aparición de sustitutos. Hace un siglo, el mundo usaba carbón y un volumen de petróleo relativamente pequeño en torno a 0,7 teravatios (TW), pero en 2008 las energías comerciales establecidas –combustibles fósiles y electricidad primaria (hídrica y nuclear)- se consumen a un nivel cercanos a los 15 TW. Obviamente, esta escala limita la rapidez con que es posible introducir otros generadores de energía motriz para reemplazar cualquier proporción significativa de los tradicionales.

Por ejemplo, si el 20% de la electricidad mundial tuviera que ser generada por turbinas eólicas, considerando su factor de carga inherentemente bajo de cerca de un 25% (en comparación con el 75% de las estaciones térmicas que utilizan turbinas de vapor), tendríamos que instalar una nueva capacidad de cerca de 1,25 TW en estas máquinas. Incluso con turbinas grandes de 3 MW, para eso serían necesarias más de 400.000 nuevas torres con hojas triples gigantes. Se trata de una tarea para varias décadas.

Vaclav Smil es profesor de Medio ambiente y Geografía en la Universidad de Manitoba.

http://www.project-syndicate.org/commentary/smil1/Spanish

terça-feira, 21 de abril de 2009

Será? E mudaria alguma coisa?

A AIEA pensa que a Coréia do Norte é uma potência nuclear, o que muda no mundo se isso for verdade? Nada! O que a Coréia do Norte fará com armas nucleares? Nada! Se a Coréia do Norte usar armas nucleares, a Coréia do sul se tornará rapidamente uma ilha. Portanto, concretamente não muda nada. A Coréia do Norte continuará pobre e isolado do mundo, continuará tendo apenas a China como amiga. O problema não é a Coréia do Norte, o problema seria se outros países colocassem as manguinhas de fora querendo seguir o mesmo caminho. Óbvio, o problema para os EUA!

AIEA: Norcorea ya es potencia nuclear

El Universal
Martes 21 de abril de 2009

Corea del Norte debe ser considerada una potencia nuclear, posee armamento atómico y puede volver a poner en funcionamiento en los próximos meses sus instalaciones nucleares, advirtió ayer en Beijing el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohammed el Baradei

BEIJING (DPA).— Corea del Norte debe ser considerada una potencia nuclear, posee armamento atómico y puede volver a poner en funcionamiento en los próximos meses sus instalaciones nucleares, advirtió ayer en Beijing el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohammed el Baradei.

En una comparecencia ante la prensa en Beijing, donde ayer comenzó una conferencia internacional sobre energía nuclear en la que participan 65 países hasta hoy martes, El Baradei aseguró que “efectivamente, Corea del Norte posee armas nucleares.

“No me gusta aceptar a ningún país como Estado con armamento atómico... pero debemos afrontar la realidad”, sentenció. En opinión de El Baradei, premio Nobel de la Paz 2005, Corea del Norte está en condiciones de reactivar sus instalaciones atómicas en “cuestión de meses”.

“No sabemos hasta qué punto fueron desmanteladas” las instalaciones, señaló. Cuanto más tiempo se prolongue el estancamiento actual de las negociaciones con Pyongyang, advirtió, tanto peores serán las consecuencias para la comunidad internacional.

Aun así, El Baradei se mostró confiado en que la nueva política del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cree un entorno propicio para la realización de nuevas conversaciones con Pyongyang.

Corea del Norte anunció la semana pasada su salida de las conversaciones a seis bandas sobre su programa nuclear, en respuesta a la condena del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al supuesto disparo de un misil norcoreano de largo alcance. Pyongyang sostiene que no se trató de un ensayo nuclear, sino del lanzamiento de un cohete para poner en órbita un satélite de comunicaciones.

En las conversaciones internacionales sobre el desmantelamiento del plan nuclear norcoreano, participan Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Sur y Corea del Norte.

Durante su comparecencia, El Baradei también instó a Irán, que participa en la conferencia en Beijing, a aceptar la iniciativa lanzada por Estados Unidos para mantener nuevas negociaciones sobre el programa nuclear persa.